Dossier Paul Celan: Voces de más allá de los sentidos



En esta entrega de nuestro Dossier Paul Celan preparado y traducido por Roberto Amézquita, presentamos Stimmen (Voces), la serie poética con la que Paul Celan (1920-1970) inicia su libro Sprachgitter (1959) y con él la segunda, y acaso más potente, etapa de su obra. Incluimos también el poema original en alemán y una grabación con la lectura de Stimmen en voz del autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Stimmen, es un octeto vocal y uno de los poemas de mayor perfección de Paul Celan. Con él inaugura su libro Sprachgitter (1959) y profundiza en el proyecto de hablar sin la voz, de decir sin el lenguaje. Habla entonces el mundo, hablan los elementos, la naturaleza; la botánica sobre todo —que amaba tanto nuestro poeta—, como ya vimos en la entrega anterior con Fadensonnen. Tras los horrores del exterminio de la Segunda Guerra Mundial, Paul Celan testifica y hace dar testimonio. Esto es, emprende el proyecto de una poética de todos los sentidos donde, si no hablará el lenguaje será el ojo, las posibilidades del ver, del escuchar, tocar, oler, gustar, y los sentidos más allá de los sentidos: la percepción extrasensorial. En este poema, acciona todas esas posibilidades y algunas otras. También pone a hablar las voces del mito, Alcíone y Ceix por ejemplo junto a otros elementos del libro XI de Las metamorfosis de Ovidio, o el Libro de Job, o las voces de otros poetas; de seres vivos y muertos, del árbol de los ahorcados, de más allá del Arca, en fin. Un poema que es un octaedro aprovechando las formas que la música, la botánica y la geometría sagrada le ofrecieron a nuestro poeta. Un poema que se puede comentar desde múltiples lecturas. Vayan aquí algunas palabras iniciales, y esta traducción que tanto he disfrutado hacer por un camino de asombro permanente —para muestra un martín pescador que aparece en la conciencia de Celan con su nombre francés, Alcyon, que pasa al poema con su voz alemana: Eisvogel (pájaro de hielo) y que suscita el inicio del poema, pero que también lo cruzará todo veladamente, al igual que el resto de los elementos, como el ojo… Lo que se percibe con los sentidos y lo que se percibe más allá de los sentidos, sea para el lector atento.

 

Roberto Amézquita

 

 

 

 

 

VOCES

 

Voces en lo verde
de la superficie —rasgada— del agua.
Cuando el pájaro de hielo zambulle,
zumba el segundo:

Lo que estaba de tu lado
en cada una de las orillas, entra
segado
en una otra imagen.

 

*

 

Voces del camino de las ortigas:

Ven con las manos hacia nosotros.
Aquél que está sólo con la lámpara,
tiene sólo la mano para de ahí leer.

 

*

 

Voces por la noche hilvanadas, hebras
de las que cuelgas la campana.

Mundo, címbrate:
Cuando flota la coraza de los muertos,
quieren aquí repicar.

 

*

 

Voces, ante las que tu corazón
en el corazón de tu madre se resguarda.
Voces del árbol de los ahorcados,
donde la albura y el duramen
cambian y cambian los anillos.

 

*

 

Voces, guturales en el tizne,
y ahí también paladas infinitas
(corazón-)
viscoso escurrimiento.

Atraca, niño, el bote aquí,
que yo tripulé:

Cuando la tempestad pega de lleno
en la mitad del barco, aprieta sus pernos,
junta sus paréntesis.

 

*

 

Voz de Jaakob:

Las lágrimas.
Las lágrimas en el Hermano ojo,
una quedó suspensa, se alargó.
Nosotros vivimos ahí dentro.
Respira, que ella misma
se disuelva.

 

*

 

Voces al interior del Arca:

Es que sólo las bocas
están a salvo, ustedes
los que se hunden, escúchenos
también a nosotros.

 

*

 

Ninguna
voz – un
rumor tardío, desconocida la hora, a tus
pensamientos entregado, aquí, finalmente
despierto: un pistilo y carpelo, gran ojo,
profundamente
rajado;
es arduo, no querer
cicatrizar.

 

 

 

 

Stimmen en la voz de Paul Celan:

 

  

STIMMEN

 

Stimmen, ins Grün
der Wasserfläche geritzt.
Wenn der Eisvogel taucht,
sirrt die Sekunde:

Was zu dir stand
an jedem der Ufer,
es tritt
gemäht in ein anderes Bild.

 

*

 

Stimmen vom Nesselweg her:

Komm auf den Händen zu uns.
Wer mit der Lampe allein ist,
hat nur die Hand, draus zu lesen.

 

*

 

Stimmen, nachtdurchwachsen, Stränge,
an die du die Glocke hängst.

Wölbe dich, Welt:
Wenn die Totenmuschel heranschwimmt,
will es hier läuten.

 

*

 

Stimmen, vor denen dein Herz
ins Herz deiner Mutter zurückweicht.
Stimmen vom Galgenbaum her,
wo Spätholz und Frühholz die Ringe
tauschen und tauschen.

 

*

 

Stimmen, kehlig, im Grus,
darin auch Unendliches schaufelt,
(herz-)
schleimiges Rinnsal.

Setz hier die Boote aus, Kind,
die ich bemannte:

Wenn mittschiffs die Bö sich ins Recht setzt,
treten die Klammern zusammen.

 

*

 

Jakobsstimme:

Die Tränen.
Die Tränen im Bruderaug.
Eine blieb hängen, wuchs.
Wir wohnen darin.
Atme, daß
sie sich löse.

 

*

 

Stimmen im Innern der Arche:

Es sind
nur die Münder
geborgen. Ihr
Sinkenden, hört
auch uns.

 

*

 

Keine
Stimme – ein
Spätgeräusch, stundenfremd, deinen
Gedanken geschenkt, hier, endlich
herbeigewacht: ein
Fruchtblatt, augengroß, tief
geritzt; es
harzt, will nicht
vernarben.