LAS LUNAS
Lunas cual hojas en el río,
de noche o día, en eclipse,
luna nueva en cielo invernal,
luna de cosecha, dorada;
de mi nacer, mi madre muerta,
luna abuelo, barca del padre,
de mi hijo y hermana perdidos,
luna de ensueño de mi amado,
lunas de mi vida en el río.
LA ENCOMIENDA
Que Nuestra Señora la guarde:
su ruego por esas perdidas
cuya locura repudiamos.
Le azotó la puerta a su propia
hija, arrojándola a las calles,
y la halló flotando en el Liffey
oscuro antes de Navidad,
en la peor helada víspera
de la inminente austeridad.
EL FASCINADOR
Seguí en el mercado el arreo
de plumas sobre su cabeza.
Dijo que viene del latín
fascinatio: hechizo, embrujo,
pero vi las varas, el hacha,
los hilos que atan al pasado.
De pronto: maitines ahogaron
palabras que es mejor callar,
con notas al cielo vacío.
EL PÁJARO
Ah ¿qué te aflige pajarillo
que al alba cantas con afán?
¿De qué suburbio has hüido,
de qué jaula, canario osado?
Un tropel de cuervos en lo alto
te aleja con furia estridente.
Dulce otro, pronto has de morir,
tus plumas en el pasto helado,
ángel caído en mundo impío.
LA PROMESA
No lo haré. Hoy no. No lo haré,
de ningún modo. Hoy no. No.
No porque no pueda. No quiero.
Bajo la nieve hay campos yermos:
No se ararán en primavera.
En la cerca una corneja gris
es parte de un misterio que
no voy a indagar. Aunque abatida,
no lo haré. Hoy no. No lo haré.
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