Poesía norteramericana: Janes Hirshfield

Les presentamos la versión al español realizada por la poeta y traductora Cristina Gálvez Martos de algunos poemas de la escritora y traductora norteamericana Janes Hirshfield (New York, 1953). Hirshfield ha publicado nueve libros de poesía. Estudió durante ocho años en el San Francisco Zen Center y ha explorado esta filosofía a través de su trabajo poético, así como temas relacionados con las ciencias y la conservación ambiental.

 

 

 

 

 

 

Oveja

 

 

Es tarea del sentimiento

deshacer la expectativa.

 

Una oveja de rostro negro

te devuelve la mirada cuando pasas

y tu corazón se sobresalta

como con la sombra

de alguien una vez amado.

 

Esto no consuela

ni lo hace más solitario.

Solo te recuerda

que un yo en el exilio sigue siendo un yo

como una campana que no ha sido tocada por años

sigue siendo una campana.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sheep

 

 

 ​​ ​​​​ It is the work of feeling

 ​​ ​​​​ to undo expectation.

 

 ​​ ​​​​ A black-faced sheep

 ​​ ​​​​ looks back at you as you pass

 ​​ ​​​​ and your heart is startled

 ​​ ​​​​ as if by the shadow

 ​​ ​​​​ of someone once loved.

 

 ​​ ​​​​ Neither comforted by this

 ​​ ​​​​ nor made lonely.

 

 ​​ ​​​​ Only remembering

 ​​ ​​​​ that a self in exile is still a self,

 ​​ ​​​​ as a bell unstruck for years

 ​​ ​​​​ is still a bell.

 

 

(De Come, Thief, 2011)

 

 

 

 

 

 

 

En mi billetera llevo una tarjeta

 

 

En mi billetera llevo una tarjeta

que declara que me puedo casar.

 

En mi billetera llevo una tarjeta

que declara que puedo manejar.

 

En mi billetera llevo una tarjeta

que indica a una comerciante que podré pagarle.

 

En mi billetera llevo una tarjeta

que dice que puedo tomar prestado un libro en el pueblo donde vivo.

 

En mi mano llevo una tarjeta.

Sus líneas declaran que no tengo tarjeta o auto,

o estado, y que no tengo dinero.

 

Es boyante y sin bordes.

Me nombra una del Orden de Todo lo que Morirá.

 

 

 

 

 

 

 

 

In My Wallet I Carry a Card

 

 

In my wallet I carry a card

which declares I have the power to marry.

 

In my wallet I carry a card

which declares I may drive.

 

In my wallet I carry a card

that says to a merchant I may be trusted to pay her.

 

In my wallet I carry a card

that states I can borrow a book in the town where I live.

 

In my hand I carry a card.

Its lines declare I am cardless, carless,

stateless, and have no money.

 

It is buoyant and edgeless.

It names me one of the Order of All Who Will Die.

 

(De The Beauty, 2015)

 

 

 

 

 

 

 

Biofilia

 

 

La mayoría de nosotros siente hambre cuando rompe el día, sueño cuando oscurece.

Algunos durmieron, con un ojo abierto, en el agua.

Algunos pudieron ir al trote.

Algunos de nosotros vivimos hasta la mañana siguiente. Otros no.

 

 

 

 

 

 

Biophilia

 

 

Most of us hungry at daybreak, sleepy by dark.

Some slept, one eye open, in water.

Some could trot.

Some of us lived till morning. Some did not.

 

 

 

 

 

 

Amor Fati

 

 

Pequeña alma,

has deambulado

por largo tiempo.

 

Los bosques están oscuros ahora,

con aves y ojos.

 

Luego una luz, una cabaña, un fuego, una puerta abierta.

 

Los cuentos de hadas te advierten:

No entres,

tú, que comerías, serás comida.

 

Tú entras. Te apuras.

 

Quieres tener pies.

Quieres tener ojos.

Quieres tener miedos.

 

 

 

 

 

 

 

Amor Fati

 

 

Little soul,

you have wandered

lost a long time.

 

The woods all dark now,

birded and eyed.

 

Then a light, a cabin, a fire, a door standing open.

The fairy tales warn you:

Do not go in,

you who would eat will be eaten.

 

You go in. You quicken.

 

You want to have feet.

You want to have eyes.

You want to have fears.

 

 

 

 

 

 

 

 

En el quinto día

 

 

En el quinto día

a los científicos que estudiaban los ríos

les prohibieron hablar

o estudiar los ríos.

 

A los científicos que estudiaron el aire

les dijeron que no hablaran sobre el aire

y los que trabajaban para los agricultores

fueron silenciados,

y los que trabajaban para las abejas.

 

Alguien, desde lo profundo de las Badlands,

comenzó a publicar datos.

 

A los datos se les pidió no hablar

y fueron eliminados.

Los datos, sorprendidos por ser borrados, guardaron silencio.

 

Ahora eran solo los ríos

los que hablaban sobre los ríos

y solo el viento el que hablaba de sus abejas,

mientras los incesantes fácticos brotes de los árboles frutales

continuaron moviéndose hacia su fruto.

 

El silencio habló en voz alta del silencio

y los ríos continuaron hablando

de los ríos, de las piedras y el aire.

 

 

Atados a la gravedad, sin oídos, sin lengua

los ríos no estudiados continuaron hablando.

 

Conductores de bus, almacenistas,

programadores, maquinistas, contadores

técnicos de laboratorio, biólogos continuaron hablando.

 

Hablaron, al quinto día,

del silencio.

 

 

 

 

 

 

On The Fifth Day

 

 

On the fifth day

the scientists who studied the rivers

were forbidden to speak

or to study the rivers.

 

The scientists who studied the air

were told not to speak of the air,

and the ones who worked for the farmers

were silenced,

and the ones who worked for the bees.

 

Someone, from deep in the Badlands,

began posting facts.

 

The facts were told not to speak

and were taken away.

The facts, surprised to be taken, were silent.

 

Now it was only the rivers

that spoke of the rivers,

and only the wind that spoke of its bees,

 

while the unpausing factual buds of the fruit trees

continued to move toward their fruit.

 

The silence spoke loudly of silence,

and the rivers kept speaking

of rivers, of boulders and air.

 

Bound to gravity, earless and tongueless,

the untested rivers kept speaking.

 

Bus drivers, shelf stockers,

code writers, machinists, accountants,

lab techs, cellists kept speaking.

They spoke, the fifth day,

of silence.

(De Ledger, 2020)

 

 

 

 

 

 

 

 

Jane Hirshfield (Nueva York, 1953). Poeta, ensayista y traductora. Ha recibido numerosos premios y nominaciones por su trabajo literario. Ha publicado nueve libros de poesía, entre ellos Ledger (2020), The Beauty (2015), Come, Thief (2011) y Given Sugar, Given Salt (2001). Estudió durante ocho años en el San Francisco Zen Center y ha explorado esta filosofía a través de su trabajo poético, así como temas relacionados con las ciencias y la conservación ambiental. En 2017, en el marco del movimiento March for Science, fundó Poets for Science, una exhibición que explora la relación entre ciencia y poesía y que se ha presentado en diversas locaciones en Estados Unidos.

 

Cristina Gálvez Martos (Caracas, Venezuela, 1987) es poeta, docente de inglés y traductora. Ha publicado Psicopompa (Monte Ávila Editores, 2015 – Premio en poesía del Concurso para Autores Inéditos); Bicorne (Casa de las Letras Andrés Bello, 2016); Fauna de Cal (Casa de los Escritores del Uruguay, 2020 – Premio de poesía Saúl Ibargoyen/ reedición por Ediciones Azalea, 2022); Animal más oscuro (plaquette antológica digital, Fundarte, 2022) Diario del Eclipse (plaquette digital, Petalurgia, 2022), El corazón del mar se iba tras de mí (Ediciones Dospájaros, 2023) y Hermana amarga (LP5, 2024).

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