Misma pezuña, otro zapato
Somos dos amigas
de ausencias, negligencia y monstruosidad,
destinadas a estar juntas
pase lo que pase,
así seamos ingratas,
así nos hayamos robado cosas de la otra,
así casi la haya besado.
Caminamos agarradas de la mano,
los vecinos nos silban,
y yo tengo todas las de perder,
porque ella no es lesbiana como yo,
pero igual caminamos así,
y me presiona los pezones,
con la excusa de usar sostén,
y me la recontra puteo,
pero me tranquilizo.
Conoce todos mis secretos,
y yo los suyos,
obviamente.
Nos permitimos todo,
y no nos ocultamos nada.
Y le confieso que ella fácilmente puede ser yo,
y yo ella,
que me gustaría saber por completo qué sería ser ella por un día,
y como siempre,
lo sabía,
ella también quisiera lo mismo
Jajajajaja
Me dice que si así querramos
no podríamos estar peleadas,
nunca.
Yo me cuestiono por la necesidad,
y ambas tenemos
ganas de salir
a bailar,
a comer
pero no.
La acompaño a votar
y ella a mí,
a distintos lugares
y me dice que podríamos estar peor
¿peor de qué?
de esta mierda.
¿no podemos estar peor que la mierda?
No, porque es mierda.
¿Y ya, basta de contar?
Si, puta.
Peor que la mierda es que ni siquiera exista la mierda, maldita votante de ese hijueputa.
Y me voy caminando,
como una vez le juré
que me iría,
moviendo el culo lentamente mientras cruzo las piernas como pasarela,
y ella me atraviesa por la derecha
y toma ese camino
contrario.
El miedo de toda lesbiana
Tengo miedo de decirle que es hermosa,
veo sus ojos
achinados,
párpado caído,
como yo,
pero
no me va a dejar en paz,
y ya no podré decirle
que deje a su marido
que conmigo le va mejor
que cuidado nos van a descubrir
que solo unos cuántos besos y ya,
y nos reímos en la complicidad,
de que esas bromas
se las vamos a contar a nuestras parejas.
Yo a mi mujer, y ella a su marido,
y sigue la hijueputa,
Yo no me pongo brava si tu mujer me da unos cuántos besos,
y me guiña el ojo.
Me cuenta cómo le está yendo en la semana,
y lo que hará hoy en su cumpleaños,
y que estamos invitadas en la noche,
Solo si estamos las dos solas, vengo.
y le guiño el ojo.
No la he vuelto a ver,
a pesar de que vive a cuatro cuadras de mi casa.
Me reclama,
repentinamente en el bus,
y la veo cansada,
como yo,
ha de ser el sol
ha de ser el trabajo
ha de ser el estudio
han de ser las malas decisiones urbanísticas de la ciudad
ha de ser el estado de excepción
han de ser las desapariciones
ha de ser el conflicto armado interno
ha de ser el narco
ha de estar con las justas
ha de ser agotamiento.
Me despido:
ya amiga nos estamos viendo,
en vez de decirle:
¿a qué hora llega tu marido a la casa?
no quiero que nadie nos interrumpa bb
Qué pachó, me quiere revachar?
Hay una
por la que me derrito
a ti,
hermoso animal,
de hermosa cabellera
larga y fulminante
eres todo lo que a este mundo le hace falta
eres la envidia viva,
de las maricas, de las cis, de las trans
eres la envidia de dios,
yo te veo y te siento tan mía
y tan de ellos,
y de ellas,
y de esos,
y eres de nadie,
quiero encontrarte en la C1,
y cantar lo que primero se nos venga a la mente,
quiero encontrarte en el museo de la C1
y que me cures tus poemas.
Minha mulher
Aunque ella a veces parezca seria
de lejos.
Tiene una mirada que solo Dios sabe
que me ha regalado a mí,
en el momento específico
en el que su párpado se relaja.
Esa.
Mirada.
Exijo mi bendición,
y
me pide rigor
y yo se lo doy,
me ordena,
yo temo un poco,
pero obedezco.
Conversamos.
y me tranquiliza que,
a pesar de todo,
en su cuerpo cupiera
toda la intensidad del mundo.
Ayyyyyyyyyyy qué pereza
A las dos horas de acción,
como es de costumbre,
conversamos sobre qué cosas nos gustaron
y hacemos apuntes mentales,
para trabajar en la técnica,
o en el azar,
depende de los puntos de referencia.
Nos quedamos abrazadas un rato,
mientras se evapora el sudor,
y le digo,
que está bien que yo sea impuntual,
que esta ciudad no está hecha para mí,
ni para ella,
ni para personas como nosotras,
porque pensar
en las estrechas posibilidades
de tiempo de imagen de placer
para tan solo alejarnos de la periferia
era una desventaja
tres horas treinta aprox
en el arreglo,
en el transporte público.
Estoy harta,
y como recompensa,
empieza otra vez la acción.
Emily H (Guayaquil, 2000). Artista transdisciplinar con estudios en cine, danza y teatro. Sus obras se acercan a sus referentes políticos: el barrio, la familia y la periferia. Su primer guión de largometraje titulado La lengua del sur se encuentra en etapa de desarrollo. Ha trabajado colectivamente con artistas y gestoras afrodescendientes en el proyecto Re-escribir la isla, Re-habitar el tránsito en colaboración con la UNESCO, FECONIC y el MAAC.
***



