Poesía mexicana: Andrea Aguaflores

Andrea Aguaflores. (Puebla, México, 2002. Sagitario) Poeta, pájaro herido y ave cantora. Estudiante de Lingüística y Literatura Hispánica. Gestora cultural independiente en sus ratos libres.

 

 

 

en esta casa todo tiene dientes


todo está defendiéndose.


temprano es tarde.

Aquí no corre el tiempo, lo que pasó ayer pudo no haber ocurrido pero ocurrió, ocurrirá, habrá evidencia y no se hablará jamás de eso. En esta casa las despedidas son regreso. Se sale furioso, nunca intacto. ¿Sobre qué cuerpo está tu cuerpo real? Aquí es el abismo. Se vive con culpa y no existe el hubiera. En esta casa es mejor no abrir las puertas.

 

 

 

 

 ​​​​ 

escúchame aunque sea una vez y contesta

¿A dónde lleva esto?

Lo único que he hecho ante ti es servirte.

Tus gotas de sudor caen en mi frente y yo te veo hacia arriba.

siempre arriba.

 

La mayor muestra de amor es entregar la vida y yo me he entregado entera.

He muerto ahí. Y a ti no te importa.

Estoy descalza, porque todo aquí es tierra santa.

Te beso a escondidas te ruego en silencio

libérame.

 

Pon las manos en mis llagas y dime si es justo que ya no me sienta yo. Enterrada estoy, un calvario al que nombras desierto, un cielo prometido, una gracia imposible, un amor que mata.

 

¡Gloria a Dios en las alturas!

aquí en la tierra todo enferma.

Que no se haga mi voluntad porque solo importas tú.

Te rezo. No escuchas. Te ruego que te marches. Lloras.

Ahora son ciento ochenta latidos por minuto.

Son discusiones que no acabarán nunca.

Son mis últimas palabras en la cruz.

No hay salida.​​ ¡No me abandones!

 

Cuerpo y sangre derramados para la salvación del mundo.

Me he ido. No podría.

Perdóname

porque no sé lo que hago.

 

*

 

 ​​ ​​​​ vino, pan

saberme fluvial

 ​​ ​​ ​​​​ mi cuerpo, tu sangre

 

lávate

en mis lágrimas frescas,  ​​ ​​ ​​ ​​​​ purificantes

 

 

guárdame

 

 

 

*

 

mírate / ¿te ves? / ¿te reconoces? / un cuerpo amorfo me sostiene /
con solo piel / ​​ solo sangre /
/ líquido bombeante ​​ acuoso /​​ 
yo / carne de leprosos /​​ 
tengo quebrado todo

 

 

 

diluvio​​ 

 

 

*

 

 

 

Ayer soñé contigo,
soñe que llorabas


Desperté queriéndote abrazar,

regresar del olvido,

como si el regreso asegurará algo.

Tu recuerdo vivo,

Tu rencor vivo,

Ayer que soñé contigo
recordé el enojo
Me solté a llorar

Ahora estoy en una línea
en la línea del despojo
entre el riesgo y el fragmento
del poco cuerpo que me queda

esta línea tan fina
que no puede equilibrarme
esta urna que no sabe contenerme

las palabras  ​​ ​​ ​​ ​​​​ me punzan
te veo llegar entre sombras
mis sombras,
mis fantasmas,

ya no quiero hablar del dolor,
hablar de la carencia,
solo te pido
encierrate de una vez por todas,
no intentes acercarte,
te dejo aquí mis ruegos
perforandome
porque siempre tengo algo que darte

 

Estos pies
no me sirven
quedo anclada, pienso
que no existes más
pero el agua que corre bajo la cama
lleva rostros
lleva tu rostro

Tú depositario
clavado y traspasado

Te digo basta.  ​​ ​​ ​​ ​​ ​​ ​​​​ No vuelvas
no sabría negarte

Esta vida que apenas se acomoda
dejo 'el luego, el a veces, el quisiera, el podría'
Me devuelvo

Desde esta orilla camino en sentido contrario
Me voy derramando

Es regreso
Ser el despojo
el alimento
que repartimos en dos
y no alcanza

No alcanzo
la superficie
de este pozo profundo
y si estás
me seguiré arrastrando

por favor
ten piedad
no aparezcas.

 

 

 

 

*

 

 

 

 

Sigo saliendo de mis huertos agrios

escucho
una voz
que escala
Trepa
Recorta el sobrante
de un dolor fantasma -inexacto-

¿dónde te duele?
en el eco

es el eco de unos gritos internos
desiguales

(yo sé que también sufriste)

Un eco
Un eco
un pausado recuento
de feroces paisajes:
un río sin sauces
ni piedras para cruzarlo
ni piedras para arrojarle

Un eco
Un eco
voces
que se empalman

El eco
la distancia
voz cascada,
plantas carnívoras,
esta inminencia oscura y voraz
que me carcome

Trato de salir del sonido
de los atrios tuyos,
salir del apedreo,
de la urgencia,
esta asfixia
un eco.

 

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