Poesía africana: Gilberdène Amour Madouka (República del Congo)

Leemos, en el marco del dossier de poesía africana que prepara Mariela Cordero, algunos textos de Gilberdène Amour Madouka (República del Congo. Es autora de Le Cri des fleurs mutilées.

 

 

 

Gilberdène Amour Madouka,​​ alias Mwana-Kento,​​ (Pointe-Noire, República del Congo,​​ 2000). Titulada en Letras y con una​​ Licenciatura en Derecho Mercantil, en 2019 comenzó a llenar páginas en blanco con tinta negra, explorando diversos géneros literarios. Es escritora, poeta slam, jurista, empresaria y filántropa. Ha ganado varios premios literarios por su pluma comprometida. Por último, su obra​​ Le Cri des fleurs mutilées​​ (El grito de las flores mutiladas) ha sido publicada por Les Éditions La Perle Noire.

 

 

 

 

***

 

 

 

 

Las repúblicas bananeras

 

Los rostros pálidos cruzaron la cuna de la humanidad,​​ 

comercio triangular, saqueos, linchamientos.​​ 

Nuestras herencias robadas, nuestras memorias destrozadas,​​ 

la Madre Tierra lloraba en silencio.​​ 

 

Luego le confiaron al hijo de la Madre Tierra​​ 

el poder de gobernarse a sí mismo.​​ 

 

El hermano negro gobernó a su hermano negro,​​ 

y, distraídos por​​ algunos, siguieron señalando a​​ los rostros pálidos:​​ 

«África se mueve en silla de ruedas, es culpa de los rostros pálidos», decían.​​ 

 

Pero ¿qué decir del hermano negro​​ 

que vende a su hermano negro en la era moderna?​​ 

El charlatán que prometía la cima​​ 

engordó a costa de​​ nuestras tierras, nuestro oro negro y verde.​​ 

Y perdura​​ en el​​ poder​​ por​​ gracia de​​ la dictadura.​​ 

 

Nuestros hijos ya no tienen futuro,​​ 

pero los suyos estudian en otros lugares,​​ 

donde la hierba es más verde.​​ 

 

Nuestras carreteras se desmoronan,​​ 

los ciudadanos mueren antes de llegar al hospital.​​ 

Los suyos se curan en otro lugar,​​ en el​​ lujo.​​ 

 

La Madre Tierra gime bajo nuestros pasos,​​ 

con las venas desgarradas, lágrimas de oro negro,​​ 

África se​​ encorva​​ en silla de ruedas,​​ 

cargada con el peso de sus insensatos dirigentes,​​ 

que privan a sus hijos de pan y agua.​​ 

 

Paciente y cansada,​​ 

sigue esperando el día en que sus hijos​​ 

vuelvan a ser dignos, orgullosos y libres.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SOS

 

Así, el primer fratricidio

engendró otros fratricidios,

y​​ la sangre antigua​​ nutrió

la sed de los nuevos siglos.

 

En el siglo XXI,

los hijos de Caín pululan por el planeta azul,

el hombre ya no es más que un lobo para el hombre,

y​​ por un trozo de pan

vidas enteras​​ son magulladas.

 

El este de la República Democrática del Congo sangra,

tierra​​ destripada​​ por balas y llamas,

donde las tumbas ya no encuentran muertos

y​​ los muertos ya no encuentran tumbas.

 

Me gustaría​​ aún​​ llorar,

pero mis ojos son desiertos,

resecos​​ por la injusticia.

Camino erguida,

pero en mi interior, mi alma yacente

ya ha​​ entregado​​ las armas.

 

Me he revestido​​ con un caparazón,

una pesada concha de agonía.

Soy víctima, testigo y​​ sobreviviente

de una guerra sin fin.

 

Lloro, y más​​ allá

se elevan​​ risas indiferentes,

los ciudadanos bailan al ritmo de la rumba congoleña,

como si este teatro macabro

no fuera más que un sordo ruido de tambores lejanos.

 

Temo el futuro,

temo por mis descendientes

si es que el futuro existe,

y​​ si la guerra​​ consiente a​​ dejarme​​ un respiro.

¿Qué será de ellos,

en una tierra que vacila

entre​​ el festín​​ y el duelo,

entre la danza y las cenizas?

 

 

 

 

 

 

 

Hartazgo

 

Hace dos mil años,

en un estallido de​​ pavor​​ y rabia,

El Verbo encarnado exclamó:

«¡Habéis​​ hecho de​​ la casa de mi Padre

un mercado de vergüenza y comercio!».

 

Hoy, en el siglo XXI,

me dirijo a​​ ustedes, mujeres.

Ustedes que llevan la matriz,

santuario donde lo invisible se hace carne,

memoria viva del misterio de la vida.

 

Y,​​ sin embargo,

han​​ reducido el Día Internacional

de los Derechos de la Mujer

a​​ una mascarada de festividades,

un carnaval de telas de colores

índigo, rojizo, azulado, amarillento, rosáceo, blanquecino

que brillan y se apagan

en la nada del olvido.

 

Es más,

este día, memoria de luchas y​​ de​​ sangre,

se ha convertido en​​ sus​​ manos

en embriaguez vulgar,

en proeza sexual tarifada,

en risa apagada con sabor a cerveza de maíz.

 

¡Siento​​ rabia!

 

¿Lo han​​ olvidado?

este día no es una fiesta,

¡sino un grito!

un grito que viene de aquellas

que dieron su vida,

que pagaron con su alma y su carne,

para que hoy​​ ustedes​​ puedan​​ respirar un poco más libremente.

 

¿Y​​ ustedes?

¿Qué hacen​​ con este legado?

visten sus​​ caderas con cadenas doradas,

ahogan​​ sus​​ labios en alcohol,

hasta caer​​ borrachas​​ en los brazos de Morfeo.

 

¡Mujeres! ¿Dónde están​​ sus​​ derechos?

¿Dónde está​​ su​​ dignidad?

 

¡Despierten!

desgarren sus paños,

revivan sus memorias,

alcen​​ sus​​ voces.

 

Porque el grito de las antepasadas

no debe apagarse en​​ sus​​ risas huecas,

sino estallar como un trueno

en sus pechos de fuego.

 

 

 

 

 

 

Mudos​​ y​​ con la​​ boca cosida

 

Mudos​​ y​​ con la​​ boca cosida,

así es como se sobrevive en la ciudad negra.

Entre los rostros pálidos,

existe la libertad de opinión...

Aquí, en la cuna de la humanidad, hay​​ mudos con la​​ boca cosida.

Pero cuidado:

cuando los versos salen de tu garganta,

más te vale tragártelos

a​​ toda velocidad,

o​​ te amordazarán.

 

Lo he visto.

A​​ los audaces,

a​​ los intrépidos,

que se atrevieron a hablar...

y​​ en la penumbra,

fueron secuestrados, atados, amarrados,

destripados como un pez recién pescado.

 

Mudos​​ y​​ con la boca​​ cosida,

así es como​​ uno debe​​ permanecer.

La palabra, si abusas de ella,

es bajo tu propio riesgo.

 

Sin embargo, la libertad de expresión

es un derecho fundamental,

garantizado por el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos,

pero aquí, en la ciudad,

este artículo se convierte en una quimera,

un susurro que se​​ retuerce y se sofoca.

 

Mudos​​ y​​ con la boca cosida,

así es como se sobrevive.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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