Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de las diversas identidades que se presentan en la poesía actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia. Caneo plantea una vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.
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Andrea Leal (Caracas, 1996). Escribe narrativa y poesía. Es licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (UCV), así como editora y gestora cultural en el proyecto de promoción literaria Gato Negro Caracas. Finalista en el premio de poesía Rafael Cadenas (2018), en el Concurso Internacional de Microrrelatos Fundación César Egido Serrano (2020), tercer y segundo lugar en el Premio de cuento de la Policlínica Metropolitana (2020-2023) y mención honorífica en el premio Santiago Anzola Omaña (2021). Ha sido publicada en las antologías de narrativa Feroces de Sello Cultural, Los Novísimos de ABediciones, Los elementos y el hado del Istitut Italiano di Cultura di Caracas y Pandilla Chang de jóvenes narradores de Los hermanos Chang. Sus textos también se pueden encontrar en las revistas Weird Review (Panamá), Penumbria (México), Cárcava (Puerto Ordaz), La vida de Nos (Caracas), Casa País (Uruguay), Pasillo (Caracas) y Cultural (Chile).
Después del deslave
en memoria a Carmen de Uria
I
Un día desperté y era un hombre de barro.
Miré a mis hermanos y todos eran de barro.
Me fui hasta la carretera, y hasta el cielo mismo estaba hecho de barro.
II
Cuando el primero empezó a caminar,
todos lo acompañamos.
Nadie dijo ninguna palabra:
nuestros pies sobre un cementerio y la montaña.
III
A lo lejos, un niño llora.
chilla en una piedra que está en el medio del mar
y no para hasta ahogar a una o dos madres.
IV
A mitad de camino, el hambre.
A mitad de camino, la sed.
Y, más allá, más adelante, el espejismo de una casa
del pueblo entero que ya no existe.
V
Una noche de sueño pido, mi señor.
Solo una y que el cielo no se vuelva a caer sobre nosotros.
VI
Al otro lado de la carretera hay un pueblo
también se lo llevó el río
pero quedaron cinco casas grises en un costado de la montaña.
Toco y toco,
pero adentro solo hay ojos que miran y bocas cerradas.
¿No te lo dije? Nadie reconoce al otro
y no importa cuántas lágrimas les dé:
nadie va a abrir la puerta.
VII
¡Misericordia, dios mío!
Lo único que deseaba
era tapujar este hueco en el pecho
que no deja de babear agua de río.
La isla donde el sol no duerme
Tu marea llega a mí
en el fondo de un sueño inconcluso
vuelven tus olas
y los cadáveres ahogados
de las otras vidas que viví en ti.
Vuelven descarnados, violados por los tiburones
y yo los miro volver
sin derramar una lágrima
sin decir nada.
Todos los muertos
Todos los muertos huelen igual
a resina
antiséptico,
también, orine
o heces.
Todos los muertos tienen el mismo olor
de tristeza
de miedo
de (vida) o (muerte)
huelen a angustia
a la lágrima atorada en el lagrimal.
Huelen a soledad, también [abandono]
Huelen al amor no consumado o por consumar
Huelen a mi más sentido pésame.
Sí, a mi más sentido pésame.
Todos los muertos huelen igual
a sueños inconclusos
a planes desvanecidos
a cosas que sobran
y restan
a comida nunca jamás comida
a ropa sin estrenar
a promesas
siempre huelen
a promesas.
Todos los muertos tienen el mismo olor
Me sobreviene su olor
(ES de otro mundo, que viene y lo infecta todo,
que se QUEDA
pegado en la ropa
en las paredes de los cuartos
en los objetos, Todos
en los seres humanos).
Todos los muertos huelen así:
igual que tú.
Duelo
Avanzar
es ese el objetivo
Incluso si se lleva todo por delante
Incluso si olvidamos los féretros compartidos
Avanzar
ante la muerte
Es ese el acto de violencia más pura
Uno se arranca el corazón con las uñas
Le echa una buena mordida
Y canta a los ancestros una tonada salvaje
Solo para escupir los pellejos
por el camino.
Tres razones para escribirte un poema
a Natasha
Porque naciste en un vientre de ónix que se guardaba receloso en el ojo de un estornino.
Porque cuando regalas una sonrisa, al otro lado del mundo nace un lirio de sangre.
Porque tu pelo, de hilo de tiempo y de olvido, camina y camina, traza surcos y parajes, crea hogares y nidos, para todos nosotros (los desamparados) que nos abrigamos en tu cobijo.
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