Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Natasha Martínez (Venezuela)

Leemos, en el marco del dossier de nueva poesía venezolana que construyen Zorian Ramírez Espinoza, Juan Lebrun y Bolívar Pérez, algunos textos de Natasha Isabella Martínez (1993). Su libro más reciente es Kit de supervivencia para niñas que usaban Baby G amarillo ( Digopalabra ediciones, 2025).

 

 

 

 

Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad.​​ Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de​​ las diversas identidades que se presentan en la poesía​​ actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso​​ Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que​​ Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia.​​ Caneo plantea una​​ vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.

 

 

 

 

 

***

 

 

 

 

Natasha Isabella Martínez (Caracas, Venezuela en 1993)​​ es​​ Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela. Egresada del taller de formación actoral​​ del Centro TET. Actriz y dramaturga. Autora y directora de “Marilyn Monroe: Frente al espejo” (2020), obra teatral ganadora del Festival Internacional Cajanegra, publicada como parte de la Revista Casapaís 7ma edición “El fuego es otra lengua”.​​ Mención honorífica en el Tercer concurso de dramaturgia Trasnocho cultural con la obra “Natalie Wood: Perséfone de aguas oscuras.” Finalista de la 7ma edición del concurso de poesía Rafael Cadenas. Guionista y protagonista del cortometraje “Ritorno”, dirigido por Marialejandra Martín (Mejor cortometraje de ficción en el Festival de cine ELCO, Selección oficial del Festival de Cine Lift Off Global Network y del Festival de cine de Dubái, Festival Dodecá, Belize International Film Festival). Su libro más reciente es un poemario titulado​​ Kit de supervivencia para niñas que usaban Baby G amarillo​​ (2025) por Digopalabra ediciones.

 

 

 

 

 

 

 

Aviso de desalojo

 

Necesito que salgas de mi mente mientras estoy dormida

morir, dormir, tal vez soñarte

la primera vez

o las primeras veces

-soy generosa y plural con la palabra-

fue revelador, simbólico, algo así

pero ya se está poniendo invasiva la cosa

me incomoda la claridad de tu imagen

 

Te invito a desaparecer

a la brevedad posible

necesito, por lo menos

que regreses más críptico

 

quiero despertar con alergia a la rutina

-lo usual-

y no con este malestar

de tu nombre en mi vientre.

 

 

 

 

 

 

 

No sé regresar de las soledades de mi madre

y la memoria de mi padre

se descompone en mí

como un perro muerto.

 

Veo chiripas en la cocina

y las dejo tranquilas

que pasen como resacas

o las manos de los hombres que no me quisieron

 

Transpiro orfandad

y mi fantasía sexual

huele a canción de cuna

a cuentos para dormir

dejo que su olor a basura castrada

se haga lugar en mí

y que mi cuerpo sea

el anfitrión más digno

de una nueva plaga.

 

Entonces, me llevo a mí misma

como quien carga una cáscara rota

 

o una costra que late.

 

 

 

 

 

 

 

La gente habla de química como si fuera

un conjuro que encaje círculos en cuadrados

o la excusa perfecta para no dar explicaciones ni despedidas

no tenemos química

dos más dos ya sabes

y olvidaremos habernos visto

aunque la ciudad sea pequeña e injusta

y seguramente

un nuevo encuentro incómodo

de final abierto y miradas esquivas e intermitentes​​ 

nos espera en los lugares de siempre

​​ 

Es muy evidente repetitivo aburrido

este ángulo solitario

donde no significo nada

​​ 

y entonces voy hablando un idioma invisible

soy la página perdida

pésima traducción de un libro amado

y te hablan de química, te dicen

que no puedes forzar las cosas​​ 

que eso es así

a veces fluye y a veces

toca poner la otra mejilla y soportar

te hablan de forcejeo cuando quieres

saber dónde estás parada

cómo se traga esta asfixia

cómo se deletrea esta cuenta regresiva

​​ 

La gente te habla de química cuando​​ 

simplemente

quería sentirte a solas

y sacrificar la ternura

mi deseo de decir en voz alta

tu nombre completo.

 

 

 

 

 

 

 

Todos tenemois teclas nulas, me decía

 

Nadie te protege de la lengua materna

del amor de toda la vida

y los amores imposibles

 

Ser amada por él​​ 

era como tocar el piano​​ 

 

una práctica celosa

que castiga el abandono

técnica que debe aprenderse pronto en la vida

o vivir con la cruz

del eterno aprendiz.

 

él tiene el tacto seguro

del prodigio precoz

que daba conciertos antes de saber​​ 

la tabla de multiplicar

 

comprende el gesto de la voz

la sangre seca en sus dedos

y la fidelidad al silencio.

 

su palabra se sentía

como la soledad de la infancia

lenguaje primitivo​​ 

derecho de nacimiento

y el instrumento más cruel

 

escribirle sin respuesta siempre ha sido igual:

 

un acorde menor​​ 

palabras aprendidas imitando

la boca del padre muerto

 

palabras repetidas en bemol:

 

quédate

 

no me dejes

 

no te vayas.

 

 

 

 

 

 

 

Imagínate que fuéramos vidrio, dices

y sí, lo veo claramente

lo que no digo es que​​ 

pienso en ese material

tan subestimado y precioso

más de lo que quisiera admitir

Callo y me hago la interesante

pero a veces

me veo como la grieta de una ventana

incapaz de cubrir​​ 

esa transición entre la memoria de un cuarto ​​ 

y el polvo de la esquina

A desear también se aprende, te digo

saber lo que queremos

para quién o qué hacemos las cosas

no es soplar botellas, dices

y me encantan las palabras tan sueltas y precisas que eliges

soplar botellas

como si el vidrio fundido fuese una práctica simple

Y pienso en el vidrio

otra vez

sólido, pero sometido

a altas temperaturas

altas exigencias

se transforma y es capaz

de mutar en algo hermoso

maleable  ​​ ​​​​ fluido

ser, en definitiva,

otra cosa.

Soplar y hacer botellas

como si soportar el calor

cambiar y luego

dejarse enfriar para que el objeto

y su nueva forma

pueda ser

al fin

revelado

decirlo como cualquier cosa

como si un cambio

cualquiera

fuera fácil.

sabemos, por supuesto, que no es así

Somos

algo frágil y punzante

que sólo hiere

cuando está roto.

 

 

 

 

 

 

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