Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de las diversas identidades que se presentan en la poesía actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia. Caneo plantea una vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.
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García Gómez (1998) es Licenciado en psicología de la Universidad Yacambú, Edo Lara. Artista informal multidisciplinario. En 2022 realizó su primera exposición gráfica individual titulada “Colona & Eutanasia” en Rubio, Edo Táchira. Poemarios: El recuerdo del loco (2022). La sombra de la sal (2023) Editorial petalurgia. Ha publicado de manera independiente cinco álbumes musicales: Solve et coagula (2020), El cuarto de los chécheres (2021), Sendero (2023), La última cena (2023), Colonia & Eutanasia (2025) con el cual se ha presentado en distintos festivales y eventos autogestionados.
Tamunangue en Chicago
Llora el divino niño
Se escucha en la bodega de la esquina
Little Yisus baila su tambor
Con agua e´ panela y Jack Daniel's los otros
El reggaetón en sus brazos
Y la santa cruz que nos hace sombra
Con las velitas de colores
Y el fresco verano
Que ya no existe
Las miles horas como un perro abuelo
Purga diamante Northwest
Quen mi calle titubean los mares que se pierden
Y la curiosidad que revienta las montañas
Porque ellas cubren antípoda
El Gran Rex de nuestra villa sumeria
Y todas las cabriolas que la soportan sin vino
Aquella noche del dieciocho de diciembre
Que no llega a su fin
Sino por causalidad
De no haber nacido.
V.
El espacio se curva frente al loco
Cada vez que los astros flotan circuncisos
Sin lluvias desde la palmada
“Casi los mudé a otro balcón
Pero él estaba muy fuerte”
El iluso calla mientras la otra come
La candela nos recuerda que somos ceniza casi
Provincialmente pestañeo atendiendo la lejanía.
Cuando mis ojos estallan sé que los he usado,
Que es la hora de quitarlos
Y de abrir la nube alrededor
Para olvidar
Un día
Escucho militantes del polvo
Cuando bullen las escamas
Cuando gritan los intrusos
Cuando llora la tierra
De mis alcantarillas.
La zona prohibida lleva un anfibio venenoso
Que nos escupe de a gotas en las orejas
Nos pudre la saliva y despertamos a escuchar los motores, el humo, y el moralismo
Antes que se queme el pan
El culo baila por ese pan, por esa vida de lujo
De creer que encontró el lugar adecuado para ser feliz
Y procrear nuestra miseria.
Rezo por vos
Frente a la candela de las cortinas.
XIII.
Golpeo mis pulgares de vértigo
Día gris
Muere sólo con tu vagina de plástico sobrio Dan
Junto a Lars que es tu amor perdido.
Usa tu zapato roto junto al otro más roto
Pero con trenzas nuevas.
Rasguña la cara del bañador
Iracundo cepilla los pelos para ser su padre
Imita lo que no tiene.
Incierto.
Cara de perro muestra tus ganas, suelda la piel de una oreja a otra
Lava el paladar sin cosquillas
Pierde el juego con el silicio
La camándula de tu bisabuela heredada por tu abuela ambas muertas
Murieron rezando y aun con eso, no se salvaron.
Espera tu turno viejo Dan
Hasta que la ropa se rompa sola y tiesa
Como tu mente híbrida
Que usa sandalias y pistolas
Que come sangre verdosa
Como los labios del cadáver
Que preparaste ayer.
Afeitando su rostro, apretado en la salida
Sin que te acusen de necrofilia escapas por la vertiente
Viajas con la serpiente al matadero
Bulle tu estigma sin atención
Hasta la estocada de machetilla
Que abre la puerta del mantel
Refugio bajo la mesa en la noche que tu madre murió
Suicidada
Por la gente.
XVII.
Aquí cuando bebo callo la culpa del vidrio.
Dialogo con el diablo en la cena:
El cansancio de mis ojos se afinca en la imagen de unidad con piel sin rayas azules ni brotes amarillos como lo son los pensamientos de quien me acompaña en la cena.
Aquella comprensión mulata sí sabe del fuego,
Ni se quema ni huye, es de fuego su lengua
Manso fuego dorado naranja líquida
Milisegundo, se va. Y yo hastiado discuto el color de la marihuana frente a la cara de un policía. El diablo se viste de madre, de cuadro “mal hecho”, de un saludo vacío que pregunta por “los culos” y de una respuesta
El verdadero diablo no es la sombra.
El verdadero pregunta por el precio de la auyama y se queja de la tierra.
Regatea del campo y su sangre y se arrecha de paso.
El verdadero chismea sobre la tumba de nuestros niños
Bebe latas de soda y whiskey en la sala presidencial.
El verdadero lloriquea de su propia carne cuando no pudo llenar un vaso con agua
Decir “hola” a sus abuelos mientras morían.
Regaña a palo, como le hicieron
Juega el dios ciego de muertos
Imitan extraños todes nosotres
Diablos de 8 a 12 y de 1 a 6.
El planeta ríe y llora cuando puede
Lavando el diablo mundo
De sus hormigas muertas.
XX.
Yo te cuido de mi aborigen
Que alza al frente su copa de sangre
Exprimidor del mundo
Voluntad esqueleto.
Todo lo que damos por otro
Se pierde como el tizne invisible.
Bajo a la selva en el grito
Y veo tres tigres:
Uno come seguro, otro tenso se hace el dormido, el tercero trata de no escuchar su hambre.
Los tres tienen audífonos. Uno guinda su cabeza, otro rígido simula igual, el tercero lucha.
Uno da sus manos al sol, otro tiembla al rascarse, el tercero se cruza de brazos y mira de reojo.
Todos caminan en silencio, mientras gira el cielo asfalto del mediodía
Ninguno cede el puesto
A ninguna mujer
Se debe mirar.
Yo te cuido de mi aborigen uña de Dios
Para que tus gatos florezcan en el cristal
Y no se pierdan de sí
Y cacen liebres en el océano de esta selva
Y alcancen la cordura grande
Porque un conejo no basta, aunque así lo crean
¡Oh!
Espiral cansado
Los espejos vienen de los reflejos
Y no al revés.
https://music.youtube.com/watch?v=eg2X4tpDmEw&si=5_07S1jTCCg3Z_D4
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