Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Santiago Rothe (Venezuela)

Leemos, en el marco del dossier Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad de nueva poesía venezolana que preparan Juan Lebrun, Bolívar Pérez y Zorian Ramírez Espinoza, algunos poemas de Santiago Rothe. Ha publicado el poemario Agualumbre (2017).

 

 

 

 

Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad.​​ Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de​​ las diversas identidades que se presentan en la poesía​​ actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso​​ Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que​​ Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia.​​ Caneo plantea una​​ vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.

 

 

 

***

 

 

Santiago Rothe​​ (Mérida, 1991)​​ participó en el 1er Encuentro Litera- rio de Jóvenes Poetas (Mérida, 2009), como ponente en la Bienal de Poesía Ramón Palomares (Trujillo, 2010), invitado en la Bienal de Poesía Elías David Curiel (Falcón, 2011), invitado en el Festival​​ Transfronterizo de poesía Panza de Oro (Cochabamba, Bolivia, 2019). Ha publicado el poemario Agualumbre (Nuevos Clásicos, La Paz, Bolivia, 2017), una selección de su trabajo en Ant[rop]ología del fuego (España, 2019), Craneo de Pangea (Ecuador,2017).​​ También ha participado en numerosos recitales y Festivales Internacionales de poesía. Ha sido publicado en la Antología del 9no Festival Mundial de Poesía de Venezuela, capítulo Merida el 2012.

 

 

 

Macareo

 

El río explotó en el mar​​ 

los creó desde sus entrañas

 

Parto de arena y mangle

parto de fibra y viento

en la corriente

Los ojos de los viejos

no pesan

brillan​​ 

como la superficie del agua

 

Al preguntar por sus ancestros

miran al río

El cielo es más antiguo que el agua

 

Su memoria es circular

Como las casas de los caracoles.

 

 

 

 

 

 

Arribo

 

Recibo la canoa de la mano del agua

La arena se hiere

sacrificando el silencio​​ 

en una línea

​​ 

Los hombres arrastramos el peso​​ 

de la concavidad

separamos a los peces de su aliento

 

Lo último que verán será la casa de las aves

Un mundo de fibras

sosteniéndose en el aire.

 

 

 

 

 

 

 

Raya

 

Me han dejado solo

Con el llanto del Jaguar

 

Me han dejado solo

Llorando como niño​​ 

con un veneno difícil

 

El Río se tiempla

con la luna vertical

 

Se acuchilla el agua

corta la selva y corta mi cráneo

 

El fuego sube​​ 

como cayendo

 

Estoy amargo

 

Se respeta al hombre adolorido

Por eso se le deja llorar en paz

 

Se le prende un fuego y se le deja junto al río

Para que grite al agua negra y su fiebre​​ 

 

Hasta su propio espíritu lo deja

llorar en lo orgánico​​ 

 

Es de mal quedarse​​ 

junto al dolor

 

Los animales bordean la rivera

la vega es un punto donde​​ 

ya no hay hombre

solo cielo y río

cargan un dolor

sin familia

una fiebre

que solo es fiebre

una carne que suda

sin nombre.

 

 

 

 

 

 

 

Luna en el agua

 

Imana me trajo una piedra

Que tenía la misma edad​​ 

de sus dientes

 

Ella no conoció

los hombres que lloraban por el oro

No conoció el mineral que desmembró

la tierra

 

Imana juega en el río

con los demás niños

como si acabara de nacer

 

Imana vive lejos del óxido

Ella no sueña con motores.

 

 

 

 

 

 

 

Ocaso

 

Me siento ínfimo

 

La ceguera del manglar​​ 

cabalga su espuma

 

El mar respira en la boca del río

que se vacía dónde las olas callan

 

Inclemente sal que respira​​ 

como sueño dentro de su nombre

un hombre dentro de su sueño

 

Había huellas en la tarde

Había huellas de calma en el peso del cauce

pero la noche nos traga​​ 

la noche agujerea la respiración

 

Cuando la calma encoje sabe llover

y uno se empapa tras las huellas

tras los incendios que duermen

en los pequeños ritos de la luminosidad

 

Entiendo el nombre del paraíso

que florece en la penumbra​​ 

doy tregua a mi destierro

 

Al sustrato que me sostiene

para encontrar un nuevo abismo

 

Es entonces un tránsito de sombras

es entonces una palabra que se extiende

Irrigando la espesura

 

Y me dejo traspasar por la penumbra

Cuando todo seca​​ 

Cuando todo arde

Cuando todo encuentra

un gesto en mi rostro

 

Tan pequeño es

lo que nos deja

pero inmenso​​ 

el abandono.

 

 

 

 

 

 

 

Amanecer (día II)

 

Frente al reflejo del agua

mis oídos agudizan y la respiración​​ 

del río susurra dentro del aura

 

Sube por mis pies​​ 

mi carne entumece​​ 

como un óleo frío​​ 

 

Arena ayer entre mis dedos

arena hoy entre mis párpados

 

Diós es una palabra que no se puede abrazar

símbolo que no quita el hambre

 

Una luz crece a travez de mí buscando cielo

 

yo ya no soy

yo ya no creo​​ 

en mi identidad

 

Fuí un lugar que acogía palabras

un continente nada más

un algo sin espacio​​ 

condensado

 

Recuerdo los tejados

y las aves​​ 

y sus nidos​​ 

entre el cemento

 

Que extraña se siente ahora mi propia presencia

¿si nunca se está sólo

entonces es un capricho

creer el mundo tan injusto?​​ 

 

Lo circular responde.

 

 

 

 

 

 

 

VII

 

He llegado a entender esto

La ligera sentencia nos fractura

La negligente soledad nos encierra

Como la noche envuelta en arrabales​​ 

 

Viví mucho tiempo una identidad vacía

Mi cuerpo como una casa anónima​​ 

con puertas numeradas

Y cerraduras condescendientes.

 

Extraño solo las ventanas

Ver los caminos sin esperar a nadie

 

¿será más clara la luz cuando amanezca?

 

 

 

 

 

 

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