La voz de Eva: cinco poetas en traducción de Eva Cruz Yáñez

Presentamos​​ cinco​​ poemas con la voz​​ mítica​​ de Eva, cada poema se presenta en versión bilingüe,​​ las poetas​​ incluidas son​​ Alison Deming,​​ Toni Morrison, Rita Dove,​​ Danusha Laméris​​ y​​ Ansel Elkins. La​​ selección y​​ traducción​​ de los poemas es​​ de Eva Cruz Yáñez, traductora de​​ Goemancia​​ (Círculo de Poesía-Literature Ireland, 2025) de Paula Meehan.

 

 

 

 

 

 

 

Eva, reconsideración

 

Alison Deming

 

 

Las granadas caían de los árboles

mientras dormíamos. Si nos quedábamos​​ 

bajo el sol demasiado tiempo

teníamos aceites

para calmar el ardor.

Beleño para los predadores

y suculentas cuando llovía poco.

 

No había un pasado glorificado

que mostrara el modo

real y natural

para el encuentro de los sexos.

Él miraba sin cesar a los cielos

como si la respuesta estuviera en otro

lado menos aquí. Yo estaba tan aburrida

de nuestra beatitud

que no podía chupar el jugo

de una pera más.

 

Está​​ aquí, le insistía yo,​​ 

aquí, enraizado en el suelo

como todos los otros árboles

que conoces. Y tejí para nosotros

un lecho con sus ramas más altas.

 

 

(De​​ Science and Other Poems, Louisiana State University Press, 1994.)

 

 

 

 

Eve Revisited

 

Alison Deming

 

 

Pomegranates fell from the trees

in our sleep. If we stayed

in the sun too long​​ 

there were aloes​​ 

to cool the burn.

Henbane for predators

and succulents when the rain was scarce.

 

There was no glorified past​​ 

to point the way

true and natural

for the sexes to meet.

He kept looking to the heavens​​ 

as if the answer were anywhere​​ 

but here. I was so bored

with our goodness

I couldn’t suck the juice​​ 

from one more pear.

 

It’s​​ here,​​ I kept telling him,​​ 

here,​​ rooted in the soil​​ 

like every other tree

you know. And I wove us

a bed of its uppermost branches.

 

 

 

 

Eva recuerda

 

Toni Morrison

 

 

1

 

Arranqué de una rama fruta sin su verdor.

Mis manos se entibiaron al calor zumbante​​ 

de una manzana rojo fuego.

Mordí hasta el corazón su dulce poder.

¿Cómo describir lo que sentí?

¡El sabor! El sabor me deshizo los ojos

y me llevó lejos de los jardines para niños

a páramos más profundos que el llamado de mi amo.

 

 

2

 

Ahora​​ éstas frías manos guían lo que antes acariciaron;

los labios olvidan lo que han besado.

Mis ojos ahora funden su luz

para mejor avistar la cumbre.

 

 

3

 

Volvería a hacer todo de nuevo:

Ser el puerto y hacerme a la vela,

soltar la brisa y embridar el vendaval,

atesorar la cosecha de lo que he sido.

Mejor escalar a la cumbre.

Mejor ser la cumbre.

 

 

(De​​ Five Poems, The Believer Magazine, Rainmaker Editions, 2002)

 

 

 

 

Eve Remembering

 

Toni Morrison

 

1

 

I tore from a limb fruit that had lost its green.

My hands were warmed by the heat of an apple

Fire red and humming.

I bit sweet power to the core.

How can I say what it was like?

The taste! The taste undid my eyes

And led me far from the gardens planted for a child

To wildernesses deeper than any master’s call.

 

 

2

 

Now these cool hands guide what they once caressed;

Lips forget what they have kissed.

My eyes now pool their light

Better the summit to see.

 

 

3

 

I would do it all over again:

Be the harbor and set the sail,

Loose the breeze and harness the gale,

Cherish the harvest of what I have been.

Better the summit to scale.

Better the summit to be.

 

 

 

 

He sido una extraña​​ 

en tierra extraña

 

Rita Dove

 

 

El embrujo de la vida es tan exquisito, que todo conspira para romperlo.​​ 

Emily Dickinson

 

No era dicha ¿Qué era la dicha

sino la vida ordinaria? Pasaba horas

deambulando, vagando durante días enteros

mientras tocaba, olfateaba, saboreaba… concierto

exquisito en un mundo encantado.

No obstante, siempre había

 

más de lo mismo, toda esa felicidad,

un Estar Ahí sin propósito.

Así que vagó por un rato, de arbustos a enramada,

deteniéndose a mirar a través del espejo agitado de un estanque.​​ 

Él andaba catalogando el universo, de seguro,

asumiendo que podía organizar

lo que claramente era el caos de alguien más.

 

Fue entonces cuando encontró el árbol;

sus ramas oscuras y enmarañadas

cargaban tal profusión indescriptible

que supo sin que nadie le dijera

que eso estaba prohibido. No era​​ 

cuestión de pertenencia—

¿quién podría reclamar

semejante perfección enloquecedora?

 

Y no hubo ninguna voz en su cabeza,

ni un susurro de información acechando

entre las hojas –sólo un ansia que creció

hasta que supo que ya había perdido todo

menos el deseo, cuyo rojo peso

calentaba su palma extendida.​​ 

 

(De​​ American Smooth, W.W. Norton & Co., 2004)

 

 

 

 

I have Been a Stranger​​ 

in a Strange Land

 

Rita Dove

 

Life's spell is so exquisite, everything conspires to break it.
Emily Dickinson

 

 

It wasn't bliss. What was bliss

but the ordinary life? She'd spend hours

in patter, moving through whole days

touching, sniffing, tasting . . . exquisite

housekeeping in a charmed world.

And yet there was always

 

more of the same, all that happiness,

the aimless Being There.

So she wandered for a while, bush to arbor,

lingered to look through a pond's restive mirror.

He was off cataloging the universe, probably,

pretending he could organize

what was clearly someone else's chaos.

 

That's when she found the tree,

the dark, crabbed branches

bearing up such speechless bounty,

she knew without being told

this was forbidden. It wasn't

a question of ownership—

who could lay claim to

such maddening perfection?

 

And there was no voice in her head,

no whispered intelligence lurking

in the leaves—just an ache that grew

until she knew she'd already lost everything

except desire, the red heft of it

warming her outstretched palm.

 

 

 

 

Eva, después

 

Danusha Laméris

 

 

¿Acaso sabía ella que

la vida era algo más​​ 

que leones lamiendo las orejas

lanudas de los borregos,

árboles frutales dejando caer

sus abundantes dones,

los años discurriendo monótonos

sin argumento?

 

Demasiada quietud

nunca es buena señal.

¿Acaso no hay siempre​​ 

algo escociendo

bajo la superficie?

 

¿Pero qué podía decir?​​ 

La alacena estaba llena

y él y ella eran hermosos,

su cuerpo tan lozano

como el día que fueron creados.

 

Cada mañana las mismas

flores brotaban desde

el suelo fértil, los pájaros cantaban,​​ 

otra vez, con tono perfecto.

 

Era sólo por la noche,

cuando yacían juntos en la oscuridad,​​ 

que era casi palpable:

una tristeza vaga, innombrada.​​ 

 

Insensatez, traición,

llámese como sea. ¡Qué alivio

sentir el peso

caer en su mano! Y después,​​ 

no fingir más

que esa calma terrible

era el Paraíso.

 

(De​​ The Sun Magazine, 2013)

 

 

 

 

Eve, After

 

Danusha Laméris

 

 

Did she know

there was more to life

than lions licking the furred

ears of lambs,

fruit trees dropping

their fat bounty,

the years droning on

without argument?

 

Too much quiet

is never a good sign.

Isn’t there always

something itching

beneath the surface?

 

But what could she say?

The larder was full

and they were beautiful,

their bodies new

as the day they were made.

 

Each morning the same

flowers broke through

the rich soil, the birds sang,

again, in perfect pitch.

 

It was only at night,

when they lay together in the dark

that it was almost palpable—

the vague sadness, unnamed.

 

Foolishness, betrayal,

—call it what you will. What a relief

to feel the weight

fall into her palm. And after,

not to pretend anymore

that the terrible calm

was Paradise.

 

 

 

Autobiografía de Eva

 

Ansel Elkins

 

Desnuda excepto por unas botas

de piel de víbora, abrí un camino, la primera senda​​ 

radical fuera de ese antiguo reino

hacia lo nuevo desconocido.

Al llegar a esas puertas flameantes

de oro ardiente,​​ 

me detuve aterrada, sola, en el umbral

entre el Paraíso y la Tierra.

Ahí escuché un eco misterioso:

mi propia voz

cantándome desde el lado  ​​​​ 

prohibido. Me recobré con una sacudida—

al instante viva en una llamarada de fuego verde.​​ 

 

Sépanlo todos: no caí de la gracia.

 

Di un salto

a la libertad.​​ 

 

(Ansel Elkins, 2015)

 

 

 

 

Autobiography of Eve

 

Ansel Elkins

 

Wearing nothing but snakeskin

boots, I blazed a footpath, the first

radical road out of that old kingdom

toward a new unknown.

When I came to those great flaming gates

of burning gold,

I stood alone in terror at the threshold

between Paradise and Earth.

There I heard a mysterious echo:

my own voice

singing to me from across the forbidden

side. I shook awake—

at once alive in a blaze of green fire.

 

Let it be known: I did not fall from grace.

 

I leapt

to freedom.

 

 

 

Acerca de las autoras:

 

Alison Deming​​ (Hartford, Connecticut, 1946).​​ Poeta, ensayista y ambientalista, su obra se encuentra en el cruce de las artes y las ciencias. Ganadora del Walt Whitman Award por su primer libro,​​ Science and Other Poems, ha publicado tres​​ libros​​ de poesía y cuatro de no-ficción.​​ Ha impartido cursos y conferencias en múltiples instituciones y programas. Su obra ha sido ampliamente publicada y antologada en varios libros y revistas. Fue directora del Poetry Center de la Universidad de Arizona, y presidenta​​ de la Cátedra Agnese Nelms Haury de Ambiente y Justicia Social en la misma universidad.​​ 

 

Toni Morrison​​ (Lorain, Ohio,1931, Nueva York, 2019),​​ cuyo verdadero nombre es Chloe Ardelia Wofford,​​ es Premio Nobel de Literatura 1993,​​ conocida por sus novelas, en las que ha tratado temas fundamentales para entender la situación contemporánea de la sociedad afroamericana en los Estados Unidos.​​ Inició su carrera como profesora en Texas, y otros centros académicos a lo largo de los años.​​ En 1964, se convirtió en editora literaria de Random House de Nueva York. Miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras,​​ así como del Consejo Nacional de las Artes, obtuvo también otras distinciones entre las que destacan el National Book Critics Award por​​ Solomon’s Song​​ en 1977, y el Pulitzer y el American Book Award por su reconocida novela​​ Beloved​​ en 1988.​​ Además,​​ ha escrito tanto ensayo como libros dedicados al público infantil y juvenil.​​ 

 

Rita Dove​​ (Akron, Ohio, 1952). Poeta laureada de los Estados Unidos de 1993 a 1995 y ganadora del premio Pulitzer de Poesía en 1987. Ha recibido múltiples premios, entre ellos la Medalla Nacional de Humanidades del presidente Bill Clinton y de Barack Obama, así como el NACCP Image Award por​​ Collected Poems:​​ 1974-2002, y el Premio Wallace Stevens en 2019.​​ Playlist for the Apocalypse​​ es su​​ más reciente​​ libro.​​ Enseña escritura creativa en la Universidad de Virginia.​​ 

 

Danusha Laméris​​ (Cambridge, Massachusetts, 1971) Autora de​​ Bonfire Opera​​ y​​ The Moons of August​​ por los que mereció​​ el Autumn House Press Poetry Prize​​ en 2013​​ y el​​ Lucille Clifton Legacy Award en 2020. Fue​​ nombrada​​ Poeta laureada de Santa Cruz, California,​​ de 2018 a 2020. Imparte clases en Pacific University y enseña poesía de forma independiente. ​​ 

 

Ansel Elkins​​ (Alabama, 1982). Su primer​​ libro​​ de poesía​​ Blue Yodel​​ (2015) ganó el​​ Premio Yale de Poetas Jóvenes. Sus poemas han aparecido en​​ diversas​​ revistas y otras publicaciones como​​ The Believer​​ y​​ Best New Poets​​ (2011).​​ Elkins ha recibido también becas del National Endowment for the Arts, del North Carolina Arts Council, y el premio “Discovery” de la revista Boston Review.​​ Actualmente es profesora visitante de escritura creativa​​ en​​ el​​ Berea College.​​ 

 

 

 

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