Poesía africana: Ahlem Ghayaza (Túnez).

Mariela Cordero construye un dossier de poesía africana. Leemos aquí algunos textos de Ahlem Ghayaza (Túnez). Su libro más reciente es Felouques (Orients, 2022).

 

 

 

Ahlem Ghayaza​​ (Túnez) es normalista, catedrática y​​ Doctora en​​ Literatura​​ Francesa, además de una destacada periodista francófona con una sólida trayectoria como productora y locutora radial. Comprometida activamente con la lucha feminista en Túnez, la defensa de las minorías y la igualdad de oportunidades, su obra poética explora las dualidades del amor y el desamor, la urgencia del naufragio ecológico y las esperanzas truncadas de la generación que protagonizó la revolución tunecina.

 

 

 

 

 

 

 

Luna

 

La luna peregrina que corre desnuda hacia su culto

destila en mi pecho la leche agria

de la falta de nosotros

hela aquí, redonda esta noche, que saliva

con​​ hambre de nosotros

luna cautiva de nuestros amores torpes

mancha nupcial que cava​​ su duelo

te consuelo dos veces

por no ser nuestra

 

 

 

 

 

 

 

Hábitats

 

La media luna se anida en la barba del padre

la llave en la herida

en la paloma, la pena

el lago está en la linterna

y el diamante está en mi corazón.

 

 

 

 

 

 

 

Árbol

 

Pensamos que los árboles pasan la noche a la intemperie

los alimentamos —si es que​​ tenemos ganas— y volvemos al refugio

pero los árboles es​​ en nuestros corazones​​ donde se abrevan

con todas sus raíces

en secreto, sin hacer ruido

 

Perder a un amigo que a lo lejos se quiere

es como un árbol entregado​​ al olvido

un día muere y es un poco​​ de tu vida

la​​ que se ha fugado por el agujero abierto.

 

Perder a un amigo

llorar un río que se seca

avanzar recto, sabio, sin​​ llamar a las puertas

porque detrás ningún fuego azulea.

 

 

 

 

 

 

 

Naufragios

 

Te di un trozo de madera

pero tú no sabías

que ese trozo de madera

te lo daba

porque era la última vez.

 

Necio​​ es aquel que encuentra el amor y no lo reconoce

necio​​ es aquel que encuentra el amor y no lo​​ sigue

necio​​ aquel a quien se le da todo

y​​ que, para tomar lo que es suyo,

no se levanta.

 

Balsa, musa, cajón, junco o árbol de cebo

ve hasta el fin del mundo sin vela y sin mástil

como el canto del pastor sin nariz

a​​ quien le cortan la oreja

pero que​​ toca, sin embargo, el​​ nay1​​ como un digno soldado.

 

1:​​ Flauta

 

 

 

 

 

 

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