Fragmento III de (Ensayos de poesía gestual)
Un mono muestra los dientes, las encías rojas también.
Un mono estira la mano como pidiendo algo.
Un mono asoma el semblante entre ambas piernas.
Las fotografías hacen parte de una enciclopedia
sobre el comportamiento de los animales que reposa
en la sala de espera del consultorio de quiropraxia.
Paso las hojas y aparecen y aparecen sonrientes
aunque edéntulos ellos los monos haciendo monerías
como burlándose del lenguaje ahí silenciosamente.
Dicen en el libro que ese gesto antecedió al fuego.
En realidad, lo que dicen es que el gesto antecedió
a la palabra fuego, al sonido de la palabra fuego.
En la sala de espera no se escucha un solo ruido:
está el secretario malencarado tras un escritorio,
en frente yo sobre aquel sofá que en ocasiones llora.
Vale la pena preguntarse si todos los secretarios son
serios como impasibles como el que está frente a mí
aunque con sinceridad tiene más cara de guardaespaldas.
De repente, desde lo más profundo del universo siento como una mirada que me desahucia.
Apresurado debo cerrar el libro porque sin siquiera
un resoplido el secretario ―tan gigante, tan simiesco―
con la ancha mano izquierda señala que soy el siguiente.
Frente a Rooms by the sea
Como si la casa misma
quisiera saltar al mar
se le ve
al borde del suicidio
detenida apenas por la
exacta geometría de la luz
Quizás
solo sepa
un Dios hastiado
qué la llevó
al pie del abismo
Sin embargo
confunde
que dentro
en lo que pudiéramos llamar
su cabeza
solo se ve quietud sin polvo
Mientras afuera
el mar hilvana
un monólogo de olas
Sin importar
la opinión del sofá rojo
qué está al fondo
como bestia sosegada
(exponiendo claramente
el concepto de profundidad)
la casa piensa lanzarse al mar.
Tampoco parece
interesarle
el concepto del cuadro
surrealista
colgado en la pared posterior
que curiosamente
reflexiona sobre
una casa a punto de inmolarse
en el agua
(réplica (a escala) de un óleo
de 73.7 x 101.6 cm
pintado por Eduard Hooper en 1951).
Cuando la casa salte
si es que lo hace
no habrá motivo para continuar
este poema.
Cuando la casa salte
flotará en el mar la cómoda
también de espaldas
como si nada hubiera sucedido.
Cuando la casa salte
luego de cavilar lo suficiente
su auténtica decisión de adiós
espero estar dentro suyo.
Es paradójico
la jefe de enfermería
del pabellón psiquiátrico
tiene más cara de infeliz
que sus pacientes
Se le ve
fatigada
con rostro de quéestoypagando
sirviendo pepas y brebajes
sin ocultar su deseo
de beberlo todo para sucumbir
Los suicidas fallidos
han decidido donarle sus tratamientos
y sus consejos
para aliviarle ese gesto de pantalón arrugado
Pero nada
ella es impasible como su propio cadáver
de ahí su tendencia a la inmolación
En ocasiones
se ausenta de su cuerpo
viendo al horizonte
en remedo de una ventana rota
y luego retorna sin más remedio.
Tiene días en que
se ve idéntica a una pared
agrietada
descascarada
fría
Otros en que
parece un espasmo muscular
En resumen
es el foco roto
qué abandonaron las polillas
Camina hacia el final
del pasillo
ensimismada y corva
de cargar tan pesada tristeza
Nadie sabe
si algún día diluya su vida
en una ampolla de potasio
como antes lo hizo una compañera suya
Lo cierto
es que su aire
de monumento en ruinas
conmueve
hasta el más agrio
fantasma del pabellón de desahuciados
***
Estefanía Angueyra / Christian Rincón / Stefhany Rojas Wagner / Alexandra Espinosa / José Rengifo Delgado n/ Daniela Pérez Taborda / Laura Andrea Garzón / Ana López Hurtado / Andrés Restrepo / Daniela Prado / Tomás Collazos / Natalia Martínez Calderón / Luisa Masiel / Michael Benítez Ortiz / María Alejandra Buelbas Badrán / Lina Alonso / Maria Luisa Sanín Peña / Nicolás Peña Posada / Yulieth Mora Garzón / Sebastián Martínez Vanegas / Ramona de Jesús / Nicolás Montaño Caro / Yessica Chiquillo / César Cano / José Gabriel Dávila / Paula Alejandra Castillo /




