¡Poooooh!
El señor Qlóska enseña la sensualidad
a las niñas del cuarto E – a contar, sobre todo a contar,
luego: a leer las pausas encorvadas bajo la cuerda, luego: a bailar según la lectura pronto,
luego: la reverencia.
La reverencia, decía, debe ser técnica. Dejar rastro. Como un abrelatas.
Pasillos
Resultó que los pasillos siguen a las personas.
Pasillo de aire, con el desliz del aliento. Pasillo de desesperación. Pasillo de inacción. Pasillo que huele a hoja de laurel, lleno de restos de todas las fracciones.
El pasillo de Szymański, que quería volver con su esposa. Pasillo-cometa. Pasillo-rienda, con un perro al final. Los perritos en el cosmos beben gratis.
Pasillo de entregas. Pasillo de devoluciones. Un conducto con manguito, con garantía.
Pasillo de negación. Y de lo innegable. Pasillo de encuestas, uno especial para Gliwice y otro para Kościelisko. Pasillo-tribuna, con la voz alzada en su interior. Marmita subterránea y divisor planar para nuestros teléfonos, también los que nunca se hicieron.
Pasillo por cuyas paredes trepan almizcleros. Pasillo en un santuario y pasillo en un hospicio.
Pasillo de ilusión. Pasillo de represión. Pasillo-manga, con una notita dentro: que siempre sea tu cumpleaños. Pasillo-telescopio. Tubo, finalmente túnel: tan plano como el fondo de una lata de pescado.
Pasillo para Schumann, él te asegurará que puedes quedarte en la cama hasta el amanecer. Pasillo canoso.
Pasillos que llevan directamente al cielo y los que conducen bajo los pies de Miguel. Pasillos sin fotografías. Desnudos, translúcidos. Pasillo entre vapores de azufre, que invita al baño. Pasillo del corazón, donde lo oxigenado y lo desoxigenado no se tocan.
Pasillo donde encontré tu tarjeta de visita y aquel con cinta policial, con un trozo de rips. Pasillo en forma de L, en nuestra casa antigua. Pasillo en forma de L.
Democracia, armonía de intereses
Cada vez recuerdo menos: un café más caro de lo habitual,
un cucurucho de nueces, el despegue
desde un aeropuerto suburbano. Que a alguien se le lloran los negocios, que las esposas recogen
cartas certificadas dirigidas a sus maridos.
Al nuevo hogar invité: trabajo por encargo, una amiga y el pasado, con una obturación.
Y tú: Acepto todas tus ideas y tus invitados.
¿Cómo convertirse en el chófer de Tadeusz Kantor?
Al principio, nada parece una ideología.
Después, todo parece una ideología.
Que se pone una obturación en el vacío;
que se airea la cama tras dormir.
Del dolor se está alejado, bailando, torpemente como alga marina.
***
Krzysztof Śliwka / Krzysztof Siwczyk / Michał Grabowski / Barbara Klicka / Anna Matysiak / Tadeusz Dąbrowski / Marcin Orliński / Rafał Czachorowski / Opal Ćwikła / Marlena Niemiec / Zofia Bałdyga / Kinga Skwira / Eliza Kącka / Jacek Dehnel / Aglaja Janczak / Gustaw Owczarski / Aleksandra Kasprzak




