Claudia Valero en La poesía te quiere vivo

Leemos, en el marco del dossier “La poesía te quiere vivo", de nueva poesía colombiana, algunos textos de Claudia Valero. En 2018 mereció el Premio Distrital de Cuento "Ciudad de Bogotá”. Ha publicado el volumen de ensayo Oficiar el fuego (Random House, 2025).

 

 

 

 

 

Claudia Valero (Bogotá, 1991). Escritora y profesora universitaria. Cursó una maestría en Escritura Creativa del Instituto Caro y Cuervo y otra en Historia y Teoría del Arte, la Arquitectura y la Ciudad de la Universidad Nacional de Colombia. Ha trabajado como profesora en universidades colombianas, en facultades de Comunicación, Diseño Visual y Cine y Televisión. En 2025 publicó su primer libro​​ Oficiar el fuego, una colección de doce ensayos literarios, con el sello Random House. Ha sido finalista en el Premio Nacional de Poesía María Mercedes Carranza 2024 y en el Festival de poesía Reverso 2025. Su texto "Envío Estacionado" aparece en la Antología Relata 2024 en la sección de Poesía. En 2018 recibió el Premio Distrital de Cuento "Ciudad de Bogotá". Ha sido invitada a residencias artísticas como Can Serrat, durante septiembre de 2023 en El Bruc, Barcelona, y también a la Casa Taller Boga Mompox, en el Caribe colombiano, durante junio y julio de 2024.

 

 

 

 

 

 

 

Cálculos

 

Aquí la tierra parece más antigua, la luz, en cambio, es nueva para mis ojos.

Quedan al menos diez kilómetros por delante.​​ 

Reconozco la gravedad de todas las eras superpuestas en este sitio, que son las tres montañas: la que ando, a la que quiero llegar y la que miro desintegrarse en polvo ámbar bajo mis suelas.

Hay formaciones rocosas que parecen falanges dispuestas a mostrarse como la identidad de algo o como la extremidad más última de un cuerpo profundo, cubierto por un viento que suena a tallos quemados.

 

El aire es una compilación de ocres muy espesa

una acumulación de luz solar.

 

 

 

 

 

 

 

 

Contar los pasos y perderse en la cuenta durante cada ascenso que parece el

último y siempre es inicio.

Remontar siendo menos ligera que el viento que seguramente viene de la mitad

del océano, que está lejos de acá, pero no tanto.

Ser feliz, pero estando triste: pensar en esa persona a la que seguramente este

paisaje pudo haberle gustado.

Pensar en esa persona a la que este paisaje, tal vez, le habría ayudado a sanar.

 

¿Puedo hacerme esa persona? ¿la adeudante de la vida?

 

 

 

 

 

 

 

 

Tengo dolor. Lo localizo al lado derecho.

Siento que me levantan la octava costilla con un destornillador, desde adentro.

La fantasía: tal vez otra mujer esté naciendo de mi costado.

La evidencia: tengo un cálculo en la vesícula.

La medicina china dice que las decisiones sin tomar se sedimentan y depositan

en las vísceras.

¿Qué decisión estuve postergando tanto como para formar una piedra de mis

propios fluidos?

 

 

 

 

 

 

 

 

Pasan las horas y olvido cuántas han sido, evado que una piedra flota en mí

mientras remonto esta roca gigante.

¿Cómo es posible que algo comparta yo con la naturaleza de la piedra?

¿Cómo es posible que la piedra tenga posibilidades de reproducirse en una

materia tan blanda como yo?

 

 

 

 

 

 

 

 

Presto atención a las palabras aquí, porque no abundan.​​ 

La gente a veces pasa y solo camina silenciosamente por los senderos.

Estoy repleta de un no afán por decir, por no hacerme entender.

A veces, recuerdo y me siento pequeñísima, sola y extraviada, y me rajo por la

mitad. Veo la montaña rebosada de grutas y grietas, y parece que se las ha

arreglado para atajar su propio centro desde los bordes.

 

 

 

 

 

 

 

 

Mi dedo señala en el mapa atajos que son antiguos caminos de agua. Levanto la​​ mirada y alcanzo a ver desde lejos cómo las raíces de algunos árboles se sostienen​​ en el desnivel y sus ramas no crecen para arriba, sino paralelas al horizonte, como​​ reiterando una memoria antigua del curso líquido que originó toda esta materia​​ hoy estática, pero no inerte.

Se me revela algo y entonces decido:

voy a echar mis raíces torcidas, mis ramas ladeadas. Voy a recordar y olvidar​​ 

el cálculo a conveniencia.​​ 

Voy a honrarlo como un mineral casi sagrado, la promesa de una fe retráctil: soy pequeña, pero siempre puedo volver mi cara—o la cara de la mujer que está naciendo de mi costilla— hacia el sol.

 

 

 

 

 

 

 

 

Desalojo

 

 

 

*

 

Nos varábamos mucho en medio de canteras amarillas

aguardábamos cerca de montañas que habían sido voladas​​ 

y se forzaron a ser cóncavas​​ 

para acabarse de secar con la luz del sol

 

Se ahuecaban como si siempre​​ 

hubiesen esperado el toque cuchareado del viento

 

A las niñas nos dejaban en el platón de la camioneta

con un plástico encima

que se ondulaba cuando anochecía

 

En esa hondura intentábamos dormir

mientras los adultos

revisaban motores y baterías

cambiaban llantas

no sabían el lenguaje del daño

se desesperaban por volver a algún lugar

entero

sin cráter.

 

 

 

 

 

 

**

 

Llegábamos al pueblo en la mañana

lleno de mundo

en la plaza había una fuente con peces dorados

frente a la iglesia vendían

raspados de hielo fluorescente​​ 

que rebosaban los conos de cartón

en la casa había un solar

donde se amontonaban los árboles de

aguacate, papaya y mango

 

 

Afuera, a vuelta de la manzana

lo hueco se reiteraba

 

Nos esperaba un mirador que daba a la carretera y

al abismo del valle

 

Nos sentábamos de frente a ese paisaje

solas

mirábamos por horas a los gallinazos volando

lejos

en círculos

proyectando sus sombras

encima de la tierra seca.

 

Algo abismal nos alcanzaba

​​ y se quedaba con nosotras

como un deseo o un

diseño, tal vez

 

 

 

 

 

 

 

***

 

Los años han pasado

nuestro recuerdo es desalojo y fantasía

cruzamos imágenes

​​ que solo podrían existir en sueños

injertamos los colores

de los jarabes del raspado

en el plumaje de los gallinazos

que descomponen su sombra eléctrica sobre el valle

 

Reivindicamos a la cantera

en su pasado de asidero vital​​ 

la llenamos con los peces de la fuente

rompiéndose como yemas de huevo en el agua

tejimos complicidad con lo cóncavo

y honramos su poder de resonancia

como una última o primera esperanza​​ 

de lo posible

de lo terrestre

también en nosotras.

 

 

 

 

 

 

 

Otras formas concretas

 

 

*

 

La ruina gris rodea al ginkgo biloba amarillo incandescente.​​ 

Ignoramos esas mutaciones virtuosas en las que los azucares han devenido formas más concretas de la luz. A lo mejor, en esas gotas de agua que vienen de raíz a nervadura, hubo algo parecido a un deseo de pendular ​​ 

tal vez hubo disyuntivas que rasgaron cada hoja del árbol en dos, testimonialmente

quizá ese amarillo de las hojas sobrevivió de un fulgor dividido: un corazón ambarino

​​ tierno y atávico/centenario y estacional/macizo y lábil

 

 

 

 

 

 

 

**

 

Los videos de dron que muestran al árbol en planos altos y continuos, rodeado por el antiguo monasterio de Kirkstall me hacen fantasear con verlo desde el​​ piso, recoger una de sus hojas y hacerla girar hasta que su aroma imponga algún rigor que modifique mi idea de contemplación; hasta que al ser negado cualquier intento de iluminación, me sea dada la certeza de su sola presencia

amarilla,​​ 

incandescente

envuelta

por mis propias ruinas

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

***

 

Estefanía Angueyra / Christian Rincón / Stefhany Rojas Wagner / Alexandra Espinosa / José Rengifo Delgado n/ Daniela Pérez Taborda / Laura Andrea Garzón  / Ana López Hurtado / Andrés Restrepo / Daniela Prado / Tomás Collazos / Natalia Martínez Calderón / Luisa Masiel  / Michael Benítez Ortiz / María Alejandra Buelbas Badrán / Lina Alonso / Maria Luisa Sanín Peña / Nicolás Peña Posada / Yulieth Mora Garzón  / Sebastián Martínez Vanegas / Ramona de Jesús / Nicolás Montaño Caro / Yessica Chiquillo / César Cano /  José Gabriel Dávila / Paula Alejandra Castillo / Lucas Herrera / Sergio Muñoz / Nikol Cala /  Jorge Francisco Mestre / Alejandra Feijó / Tobías Danazzio / Juan Afanador /  Matilde Acevedo / Sebastián Santamaría / Nicole Alzate /  Daniel Camilo Fajardo / Damián Salguero /  Lina Gabriela Cortés / Johanna Barraza Tafur / Bianca Valentina Febbraio Saetta / / Camila Molano Espitia / / Camila Molano Espitia /  Sebastián Pichao / Santiago Rodas / Jessica Toloza / Geraldine A. Ruiz / Daniel Sarmiento / Allison Quiroga

 

 

Librería

También puedes leer