Poesía mexicana: Jorge Mejía Rivero
Leemos poemas del poeta mexicano Jorge Mejía Rivero (Ciudad de México, 2001).
Leemos poemas del poeta mexicano Jorge Mejía Rivero (Ciudad de México, 2001).
Presentamos cinco poemas de Todas las madres nos condenan a muerte (Luna Insomne Editores, Premio Luna Insomne para Jóvenes Poetas 2023) del poeta dominicano Christian Encarnación (Santo Domingo, 1997).
La poeta búlgaro-norteamericana Maria Popova piensa aquí el vitalismo poético de Lucille Clifton (1936-2010). La imagen de portada es de Anya Watson. La traducción corre a cargo de Norma Lilia Velázquez Luna.
Poemas de Juan Armando Rojas (Ciudad Juárez, México), poeta transfronterizo y ensayista. Recientememte publicó “Aurora Boreal” (2023), una colección de audio-poemas.
Comenzamos a leer poetxs españolxs nacidos en los años 90. Cada década, cada lustro, es necesario renovar nuestro conocimiento de cada tradición nacional. Para conocer las nuevas voces y observar su tratamiento de los temas, sus obsesiones y urgencias, leemos nueva poesía española. Leemos a Juan Herrero Diéguez. Ofrecemos aquí dos poemas del libro Cartografía de Nadie, que fue distinguido con el Premio Adonáis 2024 «por su capacidad de vertebrar una lectura del mito desde un ángulo genuino» y abordar «los conceptos de ficción y mentira con un lenguaje preciso y un ritmo de factura impecable», según el jurado.
Leemos poesía panameña. Leemos algunos poemas de Jhavier Romero (1983). Su libro más reciente es Sucede que me canso de ser hombre (Teatro, 2020).
Leemos, en versión de Mario Domínguez Parra, algunos textos del poeta y traductor griego Yannis Antioju (1969). Su libro más reciente es Cuerpo (Íkaros, 2023). La isla de Siltolá ha publicado en 2024 Este, el cielo subterráneo.
Alejo Morales construye “La poesía te quiere vivo. Dossier de poesía joven colombiana”. Leemos aquí algunos poemas de Michael Benítez Ortiz. En 2020 mereció el Premio Internacional de Poesía Andrés García Madrid.
Zorian Ramírez, Bolivar Pérez y Juan Lebrun construyen un dossier de nueva poesía venezolana, Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad, título en homenaje a César Panza y Caneo Arguinzones. Leemos aquí a Ricardo A. Sarco Lira Farías. Es instructor del diplomado en Crítica del Arte de la Universidad Central de Venezuela.
Roger Santiváñez nos recuerda que un 15 de marzo de 1972 tuvo lugar el famoso duelo poético entre los poetas peruanos Jorge Pimentel y Antonio Cisneros, ambos magníficos, en plenitud poética e inicios de los años setenta. Era una disputa entre poéticas (el británico modo y el poema integral) y clases sociales (¿también entre castas?) al interior del campo literario peruano. Sobre el duelo, José Carlos Yrigoyen dice: “Cisneros en ese momento era un poeta de 29 años que, a su corta edad, había conseguido lo que otros no podrían lograr en toda una vida: el premio Casa de las Américas, el Premio Nacional, ediciones y traducciones en el extranjero. Mientras que Jorge Pimentel era un alumno con estudios inconclusos en la Villarreal y la Cantuta, que había publicado solo un libro”. Y añade: “Toño tenía un ego espectacular, es verdad. Y creo que Jorge Pimentel logró picarlo. Desde Cagnes-sur-mer, en la Costa Azul, Cisneros respondió a los ataques del manifiesto de Hora Zero, con lo que es hoy una frase clásica: “Compañeros: veo que el primer número de Hora Zero lo han empezado con el pie derecho. Que la próxima vez lo escriban con la mano”. Jorge tiene esa capacidad de sacar de sus casillas a la gente, Toño aceptó el duelo y creo que el ganador, a pesar de ser un empate, fue Jorge”. Carlos Torres Rotondo concluye: “En cierta manera ganó porque era el recién llegado”.