Poesía africana: Radhia Toumi (Argelia)

Leemos, en el marco del dossier de poesía africana que prepara Mariela Cordero, algunos poemas de Radhia Toumi (Algeria). Ademas de poeta es narradora y profesora universitaria.

 

 

Radhia Toumi (Argelia) es una poeta y cuentista de expresión árabe y francesa que ha publicado su obra en revistas literarias de Francia, Suiza y Quebec, además de diversas plataformas digitales. Tras editar su primer poemario en árabe en 2021, publicó el poemario en francés​​ Zerda​​ (2024) y la colección de relatos​​ Pourquoi s’appelle-elle Fatima ?​​ (2025). Actualmente, se desempeña como docente en la Universidad Batna 2.

 

 

 

 

 

Copias

 

Es en el reflejo

donde muere la huella

de la mirada

se disuelve la calidez del abrazo

se desvanece la voz cálida

es en los reflejos

 

donde se pierden las palabras lánguidas

y los caminos recorridos se evaporan

 

en las aguas espejeantes

los rostros no son más que balsas que se mecen

las sonrisas, solo promesas desvaídas

la promesa, solo nieve derretida

las sombras que siguen los pasos del cuerpo

no son más que ilusiones arteras

que duermen en tu lecho

como duermen las serpientes.

 

La luz de la luna desmenuza el amor-sombra

en fragmentos salados

basta una gota de agua

para transformarlos en un recuerdo sin sabor

el amor-copia no es más que un clon bastardo

de los latidos del corazón amante, se mofa

pasajero es el dolor trashumante

en su abismo aéreo.

 

 

 

 

 

 

A los pájaros no les gustan las jaulas.

 

A los pájaros no les gustan las jaulas

aquellos​​ que creen amar a​​ los pájaros

los encierran en prisiones.

Me gustaría criar un pájaro

un canario

o​​ más​​ bien, un periquito de plumaje multicolor

pero no me gustan las jaulas

por muy espaciosas que sean.

El pájaro es movimiento

melodía y aire

¿Se puede​​ encarcelar​​ el aire?

¿La palabra?

¿El canto?

El loro verde y amarillo de mi amiga parisina

vivía en una​​ gran​​ jaula​​ 

al mirarlo

tenía la impresión de ver un cuerpecito sin alas

me dolía verlo detrás de esos barrotes

escuchar​​ su grito agudo

¿Quería salir?

¿Volar hasta su Amazonia?

 

Siempre he querido criar un pájaro

pero fuera de una jaula

¿Se quedaría conmigo?

me digo que querer quedármelo

es un poco egoísta

la casa​​ de los pájaros es el cielo

¿Se puede encerrar el cielo en una jaula?

detesto​​ esos espacios estrechos

donde se amontonan plumas marchitas

suspiros​​ estrangulados

mantos de plumajes deslucidos.

El vuelo grácil es el lenguaje de los pájaros

que aman​​ las alturas ilimitadas.

 

 

 

 

 

 

La espera

 

En la​​ espera, está esa cosa

allá

a​​ tu alrededor

o​​ en tu mente

la espera de algo

de pasos que resuenan en el pasillo de tu estremecimiento

del​​ roce​​ de un vestido de seda

de una mano vacilante en la puerta de tu habitación

de un​​ aliento furtivo​​ en la penumbra.

El vínculo es imperceptible, pero tan palpable

como un gato que te acaricia la mejilla mientras duermes.

La espera, promesa de lluvia

en lo más​​ recóndito​​ de una noche​​ profunda

un tren esperado en el andén

un amor de infancia​​ atravesando el cielo cubierto

de un corazón anestesiado.

La espera se hace larga

como una amante que se hace desear

¿La espera de qué?

de esa cosa magníficamente insoportable.

 

 

 

 

 

 

El anochecer

 

El anochecer​​ es un momento único. Llega lentamente, como un​​ invitado tímido, o como​​ quien relata​​ un cuento.​​ El anochecer​​ es un lugar donde las​​ criaturas mágicas de los sueños cobran vida, caminan, hablan,​​ danzan​​ o​​ aterrorizan.

 

El anochecer​​ es hijo​​ de la noche, o su efímera juventud. Nos tiende sus manos​​ abigarradas​​ por las últimas luces evanescentes del día que exhala su último​​ suspiro.

 

Los hombres que se aferran a esas manos creen encontrar en ellas los tesoros ocultos del​​ inconsciente. Sí, la noche abre arroyos que fluyen desde los subconscientes hacia​​ el Gran Alma del universo, donde giran vidas,​​ combates, alas,​​ risas y abrazos…

 

Se oyen fugas nocturnas correr sobre la piel del espacio índigo donde las​​ estrellas actúan como testigos del firmamento. Todo lo que​​ sucede​​ en el lienzo​​ negro que se balancea como una góndola, las estrellas lo contemplan en silencio.

 

 

 

 

 

 

 

***

 

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