Si el río abriese los ojos: Antología de la continuidad. Es una selección que reúne voces de poetas venezolanos nacidos a partir de 1990. La muestra nos invita a reflexionar acerca de las diversas identidades que se presentan en la poesía actual venezolana. La escogencia del título rinde homenaje a dos voces que dejaron una huella fundamental en el panorama más reciente de la vida literaria del país: César Panza, con su verso Si el río abriese los ojos qué viera, y Caneo Arguinzones cuando dice que Haber retrocedido al abismo ha convertido la continuidad / en una festiva alabanza. César nos devuelve la pregunta de la identidad sin pretender abrirnos los ojos, sino buscando que habitemos con él la pregunta; defiende lo auténtico mientras nos habla de la impermanencia. Caneo plantea una vivencia corporal que enfrenta a la muerte, pero que, en un detenerse, busca la continuidad de la vida como una “festiva alabanza”. Estos autores y referentes, por siempre jóvenes, son voces desenfadadas, discontinuas, navegantes de lo incierto en el río identitario, vitales, como las que presentamos a continuación.
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Li Keith (Liwin Acosta) Coro, Venezuela, 1990. Artista multidisciplinario. Licenciado en Educación en Lengua Mención “Lengua, Literatura y Latín” egresado de la UNEFM (Coro) en el año 2103. Tesista en la Escuela de Medios Audiovisuales (EMA), en la ULA (Mérida). Recibió el segundo lugar en el I Concurso de Joven Poesía “Hugo Fernández Oviol” en el año 2017 y el tercero en la IV edición en el año 2020. Recibió una mención en el III y VI Concurso de Joven Poesía “Rafael Cadenas” en el año 2018 y 2021. Ganó el III Concurso “Ecos de la luz” en el año 2019 y II Premio Internacional de Poesía “Bruno Corona Petit” 2022. Ha editado la plaquette El hogar de las cenizas con Ediciones Awen en el año 2018, los poemarios arde Plegaria con LP5 editores, Declaración de un niño amanecido con la editorial Palíndromus en el año 2020 y Like a Hobo en el año 2023. Publicó Decir del Pájaro con Ediciones Petalurgia y formó parte del Laboratorio De Cine Experimental NDNP del Festival Carcas Doc el mismo año 2023. Publicó la novela El Mar de los Brujos con Ediciones Madriguera en el año 2024.
La poesía no se escribe porque sí. Se escribe porque no.
Jaime Jaramillo Escobar
I
extraño fantasma
poco deseoso
de la cumbre
deja aquí los amuletos
sin paso acuden
las imágenes autistas
habrá de ayer
el resto el rastro
de la sombra
acorta este juego
y aparece
cuela tus fauces
en la blanca rosa
del mutismo
cede al encanto
atrás lo grande y amargura
saben los nombres
de tu icompletud
de tu morada
vieja y asfixiante.
II
materia oscura tu diseño
tu solitario acorde
habrá que hacer las plegarias
los rituales, las invocaciones,
y meter la cabeza bajo el agua
para no escuchar jamás el ruido del mundo
peces vendrán y nos comerán los ojos
querrán que los traguemos
pero con la boca cerrada
será más blanco el blanco
será más azul el azul
extraña y oscura
trabaja la crisálida para no romperse
todavía no es tiempo
allá en el vuelo
que está en otro aquí
son las casas sus mareas
y sus paredes las olas
habrá que no ser brujo
tampoco nigromante y mucho menos santo
eso sí, cuidado con la sal
dijeron
no hay que dejar que se nos caiga
en el piso la bruja puede escribir su viejo nombre
y sobre el rostro tatuarnos su hambre.
III
ha renegado el centro de la noria
cabe en tu mano otra moneda
lanzaron los pájaros y allá
asoma un rostro
detrás de la ventana
si es que es de noche
y alguien abriga el miedo en su regazo
la claridad quedó atrapada en un zapato
el pie que arranca pétalos
su planta es reguero de estrellas y alucinaciones
deja tus súplicas para otro ayer
nadie vigila al pez cuando se hunde
de más acá vinieron a decirme luz
no le creyeron al madero que encendido
habló su lengua
grueso es el paso del cristal que llora
sin otra rueda el camino le es esquivo
marcha sin hembra
y no es la sed ningún lugar
tampoco el cuerpo
que ha guardado el grito
y atardece.
IV
habla el agua desde el alma
cada hielo en la garganta
es palabra en su silencio prístino
quizá el espasmo de un estómago quebrado
cabe en el sueño otra muerte ensimismada
poca es la voz que alcanza a sumergirnos
y no es derrota
nada de eso es, apenas clamo
y una sonrisa estampada en el pétalo de arriba
vaga el fantasma y vena abierta es sangre coagulada
es en sus piernas donde nace la sombra del camino
anda descalzo, como un pez que se hunde y nadie ve
cree importante que las piedras gasten su pasado
no es por fuerza o gravedad que el perro ladra una mentira
el humo asciende y sale del templo como culebra en las ventanas
cada rasguño en este banco es la memoria de los muertos
no habrá discurso que atrape todo el vuelo
serán las aves pequeños árboles creciendo en los pulmones
y en una calle
relinchará un caballo abierto en dos mitades
sobre la zanja se dibujará un capullo
la flor renacerá en lo oscuro de su entraña.
V
despertar con 12 girasoles encendidos
doce hermanos, doce astillas
doce huma…
una libreta se perdió y juega a ser pájaro
pura promesa de otro vuelo escapa
surca el cielo y migra en dos edades mal escritas
esconde alas detrás de las cortinas
y es reguero de aire
amarga nube cielo que claudica
otras libretas sacan su cuerpo de aquel viaje
despierta porque el llorar de árboles en mediodía no alcanza
nada en las ramas nos regresa el canto
apenas dios abre un susurro en cada fruta
ave-libreta dueña de sí misma
vaga sola y deshace cada sueño
además de pájaro quiere ser perro
caballo fantasma o torcedura
con el silencio blanco atrapado entre sus dientes
sin palabras y sin peso.
VI
una mañana discrepa su elegancia
con lo que ha viajado en mis ojos desde el sueño
no habrá otra forma de ocultarse en los rincones
ni colgándose del horcón con los murciélagos
es la ventana un arma detenida en el disparo
dejarse tocar la piel suele el fantasma
bajamos todos hacia un alumbramiento
las alas y las hojas como formas propias de la incertidumbre
habrá un campo florido para quien logre suspenderse
más que hambre es frío de lo que hablan los barrotes
será que el mar traerá las conchas de tu niño
saben las madres sobre primeros pasos
habla el desierto en la lengua de los escorpiones
sobre su rostro se elevarán dunas
torres para ver el sol aparecer
uno con la arena y las sombras de las ramas
camina suave, hunde dedos
y recuerda
siempre recuerda
al pajarito en el balcón de la casa
al llano de enfrente
al cielo con retazos
a su fantasma tocándole la puerta.
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