Zacharia Sall es un poeta de origen senegalés que vive en Francia desde hace casi una década. Miembro de honor y miembro titular de la Academia Léopold Sédar Senghor, con sede en Italia, imparte clases de Letras Modernas y Humanidades en el Lycée du Nord de Mayotte. Su obra poética gira en torno a los espacios habitables, las fronteras, el exilio, los lugares lejanos y el alma humana. La alteridad es lo que le interesa en este arte de entretejer las palabras. Además, ha sido galardonado con varios premios internacionales, entre ellos el Premio Simone de Carfort al Descubrimiento Poético 2024 y el Premio Léopold Sédar Senghor de Poesía. Es uno de los invitados de honor del primer Foro Nacional del Libro organizado en octubre de 2025 por Senegal.
La mentira de las leyendas
Esta mañana, la libertad apenas suena como una bala perdida, canta con voz de sueño a la hora de las dudas en mi corazón. Y el águila dormita en los aires al son de las notas de la serpiente. Y el hombre sueña con leyendas que no llegan a ser leyendas en la mente del poeta. Las leyendas hablan de la libertad en las revoluciones y las revueltas: un pueblo de luces que saborea la sal de los discursos de sangre y sudor. Y más sangre y sudor aún. Y siempre
y de nuevo sangre y sudor. El rojo que se funde con la sal y el crepúsculo solitario. Porque las leyendas solo saben hablar de la libertad entre las llamas y los ríos de sangre, y nunca en una cama donde el hombre habla con su reposo. Y nunca en un rincón donde el rojo no sea más que un color de arena.
Las leyendas siempre hablan de la libertad con una cabeza que cae. Y a veces, cuando el corazón del hombre no se exilia en las comarcas de los pasos helados, cantan la libertad que hace huir a los emperadores como las mañanas de invierno sin mediodía. Porque la libertad es siempre una victoria en boca de las leyendas.
¡Pero qué mentira! Las leyendas mienten siempre como niños culpables de su inocencia. Porque no saben describir la libertad con una pizca de nada: un hombre que consigue vivir sus fracasos como nadie, con la desidia de los indolentes a quienes nada perturba, un hombre libre de ignorar el sentido de la libertad para vivir libre.
El infierno como silencio
Ayer
hiciste la dicha de tu padre y de tu madre antes de conjugarte en cuatro nadas.
El pájaro ha perdido sus alas entre el silencio y la sombra. Camina como un tullido. La cabeza llena de plumas arrancadas.
El tiempo se ha convertido en una línea recta para imitar la mirada de tu padre y el pesar de tu madre.
Aquí
nuestras emociones florecen de tristeza. Rosas negras que se marchitan apenas abiertas.
Caen como las lágrimas de esos dioses decepcionados. Tan antiguos como el sufrimiento.
Tan perdidos como los ángeles extintos.
Aquí
eres tú quien te conviertes en lo oscuro de este cielo frágil. El abismo que habita el porvenir. El eclipse que gira como la Tierra en lo más profundo de los sueños que nunca son sueños.
Aquí
el infierno es un silencio que estalla. La asfixia del niño que ya no llora. Y para sobrevivir, fumamos poemas que nos embriagan de quimeras y utopías.
Soy yo…
Y soy yo quien da nombre a tus silencios nocturnos para habitar en tu corazón. Pero desde ayer lloras. El tiempo arrastra tus penas como si fueran sus horas. Desde ayer haces de tu cama un refugio. Y tus sábanas ocultan los aromas de tus tumultos. ¿En qué piensas cuando no piensas en nada? ¿Qué ves cuando tus ojos se abandonan por completo al insomnio? Tus párpados que soportan el cadáver del sueño. El incendio en lo profundo de tus luces nubladas. Y tu sombra que se une a los gestos despojados de su fluir. ¿Adónde quieres ir cuando no vas a ninguna parte? Mi alma se te ofrece incluso en tiempos de tinieblas: tu risa es su llave. Y me encierro en un caos cuando gimes. Si sufres, Amor, todo en mí se apaga y se funde con el crepúsculo.
Aquí estoy
Aquí estoy, lejos de las sabidurías con gestos infantiles,
lejos de los mitos que avivan
mis crispaciones al crepúsculo.
Aquí estoy, en las comarcas de las banderas de la
duda,
en las ciudades de horizontes que nacen en cada mirada
del hombre.
Aquí estoy, buscando a cada instante adormecer mi presente
en un poema.
***
Affectio (Senegal) / Alvie Mouzita (República del Congo) / Agossou Allangbé (Benín) / Timba Bema (Camerún) / Nanda La Gaboma(Gabón) / Mal Mazou (Camerún) / Nadale Fidine / Kamanda Kama Sywor (República Democrática del Congo) / Ndongo Mbaye (Senegal) / Theombogü (Camerún / Chad) / Albert Aoussine (Camerún) / Fara Njaay (Senegal) / Cheryl Itanda (Gabón) / Ndeye Sokhna Diop / Korjo Ndiaye / Lynda Chouiten / Bertin Bandiangou / Hanen Marouani / Elie Ramanankavana (Madagascar) / Ernis (Camerún) / Leila Bennini (Argelia) / Gilberdène Amour Madouka / Salihina Moussa Konaté (Mauritania) / Imene Bensitouah / Najwa Benchebab (Marruecos) / Amel Boudali (Argelia) / Deema Mahmood / Nora Baille (Marruecos) / Salah Oudahar (Argelia) / Samar Miled (Túnez) / Rachida Belkacem (Marruecos) / Essaid Manssouri / Myriam Soufy / Fleury Ngamele / Samy Manga / Ahlem Ghayaza (República Democrática del Congo) / Jyska Borel Batouyidikila (Argelia)/ Radhia Toumi (Argelia) / Jihen Souki (Túnez) / Marc Alexandre Oho Bambe (Camerún) / Patricia Houéfa Grange (Benín) / Ange Christ Divin Babakila (República del Congo)



